Todo esquiador principiante ha experimentado alguna vez la desagradable sensación de tener la capa base pegada a la piel tras un descenso. Mal elegida, puede volverse incómoda y favorecer los enfriamientos. Para evitarlo, es fundamental saber elegir bien tu prenda interior de esquí.
Lo que hay que recordar:
- La primera capa regula la humedad y la temperatura corporal.
- Los materiales sintéticos son transpirables y secan rápido.
- La lana merino aporta calor y propiedades antibacterianas.
- El gramaje de una prenda interior debe elegirse según las necesidades del esquiador.
El papel crucial de la primera capa
La mejor manera de vestirse es seguir el sistema de 3 capas para esquiar. Para ello, debes superponer una capa transpirable, una capa aislante y una capa protectora. La primera, a menudo llamada capa base o capa de transferencia, se lleva directamente en contacto con la piel.
La prenda interior de esquí es el elemento más importante del sistema. Regula la humedad y la temperatura corporal. Si funciona mal, la transpiración se acumula y la eficacia de las dos capas superiores se ve afectada.

La primera capa actúa de dos maneras. Primero, evacua la humedad producida por la transpiración para mantener el cuerpo seco. Además, desempeña un papel de termorregulación: captura y conserva el calor corporal para garantizar un confort térmico estable. Contribuye tanto al confort como al rendimiento térmico durante los días en las pistas.
Consejos para elegir el tejido de tu prenda interior de esquí
El tejido
Para elegir bien tus prendas interiores de esquí, existen varios materiales. El sintético (poliéster, poliamida…) ofrece una excelente evacuación de la transpiración. Seca muy rápido, es ligero, asequible, resistente y duradero. Es ideal para esquiadores dinámicos, personas que sudan mucho o en jornadas intensas.
La lana merino es conocida por su excelente regulación térmica. Conserva sus propiedades aislantes incluso mojada. Naturalmente antibacteriana, limita los olores y ofrece un tacto suave y natural. Es perfecta para personas frioleras, uso recreativo o condiciones de frío extremo.
También puedes optar por una prenda interior de esquí híbrida, que combina las ventajas de ambos materiales.

El gramaje
El gramaje corresponde al grosor y al nivel de aislamiento de una prenda. Para una primera capa, un gramaje de entre 150 y 200 g/m² es recomendable para una práctica intensa. Un gramaje de entre 200 y 250 g/m² es adecuado para una práctica clásica del esquí alpino. Por último, un gramaje superior a 250 g/m² está reservado para el gran frío.
Al elegir el gramaje de tu prenda interior, no olvides pensar en qué forro polar usar para esquiar. Si este ya es bastante cálido, una capa base bastante fina puede ser más adecuada que una muy gruesa.
El corte y el confort
El corte de una prenda interior no debe descuidarse. En esquí, te recomendamos elegir un corte ajustado pero no compresivo. Así cumple sus funciones y te garantiza una buena libertad de movimientos.
Para mayor confort, detalles como las costuras planas ayudan a evitar las irritaciones. Un maillot de longitud ¾ puede ser más interesante que uno largo para evitar los pliegues en la bota de esquí. Por último, un cuello con cremallera puede ser más práctico que un cuello alto o bajo para ajustar fácilmente la ventilación en la montaña.
¿Cuáles son los errores que hay que evitar?
Hay varios errores que evitar al elegir tu prenda interior de esquí. Primero, optar por un material como el algodón. A pesar de su aparente comodidad, el algodón absorbe la transpiración, retiene la humedad y seca muy lentamente. Puede provocar una sensación de frío rápida, especialmente en esquí alpino donde alternas entre esfuerzo y pausas.
Una capa base demasiado grande o demasiado pequeña también puede ser un problema. Si es demasiado grande, la humedad no se evacua correctamente y el aire frío circula, reduciendo la eficacia térmica. Si es demasiado corta, puedes sentirte demasiado comprimido, notar puntos de incomodidad o ver tu libertad de movimiento reducida.

Por último, llevar demasiadas capas bajo la chaqueta es contraproducente. Aunque pueda parecer buena idea, en realidad corres el riesgo de bloquear la transpirabilidad, impedir la evacuación del vapor de agua y favorecer el sobrecalentamiento. Es mejor ceñirse al sistema de 3 capas, perfectamente adaptado al esquí.
En esquí, el problema no es tanto el frío sino la humedad mal gestionada. La primera capa debe ser transpirable, adaptada a las condiciones meteorológicas, a la temperatura y también a tus necesidades. Según la práctica, hay que optar por un determinado material, gramaje o detalles específicos para elegir bien tu prenda interior de esquí.
Créditos fotográficos: Grégoire Fauquenoi