Lesiones en running: cuáles son las más frecuentes
Lesiones en running: cuáles son las más frecuentes
14 Mar. 2020
Correr no es, en sí mismo, un deporte peligroso. Sin embargo, hay que reconocer que la incidencia de lesiones es bastante alta. De hecho, cada año, ¡1 de cada 2 corredores se lesiona, ya sea por uno o dos días o durante periodos más largos! Descubre a continuación un breve resumen de las lesiones más comunes en la carrera que puedes experimentar, ya sea en carrera sobre asfalto, en trail running o en cualquier otra modalidad de running.
Lesiones en la carrera: el top 5 de las más comunes
La fascitis plantar
Se trata de la irritación que afecta a la fascia situada bajo la planta del pie. La fascia es, en realidad, un tejido ancho que sostiene el arco plantar y conecta el pie con los dedos. Su función es clave, ya que controla la pronación del pie: es decir, su hundimiento hacia el interior. Además, absorbe una enorme cantidad de impactos al caminar o correr.
La fascitis plantar se manifiesta con una sensación de quemazón intensa que recorre todo el arco plantar desde el talón. Suele ser muy acusada a primera hora de la mañana y durante las horas posteriores a una carrera o entrenamiento.
El origen de la fascitis plantar puede ser múltiple, pero suele deberse a una pronación excesiva del pie o al uso de zapatillas desgastadas con poco soporte en distancias largas.
También existe una clara predisposición en personas con pies planos o con un arco plantar muy pronunciado.
El mayor inconveniente de esta lesión es su carácter crónico, que se agrava si no se consulta ni se trata con un especialista desde su primera aparición.
El síndrome de la cintilla iliotibial
Este problema se caracteriza por dolores de tipo quemazón en la cara lateral de la rodilla. Suelen intensificarse durante y después del ejercicio físico. Con el tiempo, pueden aparecer molestias en la rodilla tras permanecer sentado mucho tiempo o al mantener una flexión profunda prolongada.
Este problema se debe principalmente a la fricción de la fascia lata (la cintilla iliotibial) sobre la cabeza ósea del fémur (o epicóndilo lateral). Esta fascia es una ancha banda de tejido que va desde la cadera hasta la rodilla. La cintilla se desplaza durante los movimientos de flexión y extensión de la rodilla, rozando en mayor o menor medida con la parte lateral del fémur. Estos roces repetidos (más o menos acentuados según la morfología de cada corredor) son los que generan estos dolores crónicos.
Al producirse por fricciones frecuentes y repetidas, suelen asociarse al sobreentrenamiento, a correr en superficies con desnivel y también a la falta de calentamiento.
La mayoría de las veces, el reposo ayuda a superar estas molestias, pero siempre será necesario pasar por una consulta médica para valorar adecuadamente el problema y aplicar, si procede, otros protocolos de tratamiento.
La tendinitis del tendón de Aquiles
El tendón de Aquiles es bien conocido: la cultura popular lo considera un auténtico punto débil del cuerpo humano, a pesar de ser el tendón más grande y fuerte de todos.
En realidad, está constantemente expuesto al caminar, a los diversos movimientos del pie, a los impactos, a los saltos y, por supuesto, a la carrera. Es el tendón encargado de almacenar la energía para la propulsión del pie.
La tendinitis del tendón de Aquiles se caracteriza por un dolor agudo y muy localizado. Suele manifestarse a primera hora de la mañana y, con el tiempo, también te acompaña al principio y al final de cada entrenamiento.
A veces ocurre que el tendón presenta un grosor anómalo e incluso, en estos casos, un dolor constante que se intensifica al tacto.
Los factores que predisponen a la lesión de este tendón pueden radicar en un problema biomecánico del pie o en una debilidad muscular alrededor del tendón. El sobreentrenamiento también puede desencadenar el problema o agravarlo. Correr en pendientes pronunciadas igualmente puede acentuar estas molestias.
La atención médica es necesaria desde la aparición de los primeros síntomas para evitar lesiones más graves o incluso frenar el riesgo de rotura. A menudo se requiere un periodo de reposo y se recomienda firmemente evaluar la biomecánica del pie para detectar el origen del problema.
La periostitis tibial
La periostitis tibial es bastante frecuente entre los corredores y supone una fuente notable de dolor crónico. Se caracteriza por un dolor sordo en la tibia que puede prolongarse de 2 a 4 días tras un esfuerzo intenso o un entrenamiento exigente. Cuando este dolor se instala, tiende a reaparecer con cada actividad.
Este problema surge de tensiones y sobrecargas que provocan la inflamación de los tendones musculares a la altura de la tibia. En realidad, es toda la cadena muscular posterior de la pierna la que sufre un estrés anómalo: a veces puede originarse por cambios de terreno o de calzado. No hay que ignorar estas molestias, ya que si se prolongan en el tiempo pueden obligar a parar por completo la actividad física durante largas semanas o incluso más. Es imprescindible consultar a un especialista para hacer un chequeo, identificar el origen de la lesión y corregirla.
La mioaponeurositis plantar
En este último caso de lesión en la carrera, los dolores aparecen bajo la planta del pie. Suelen localizarse hacia la parte posterior, cerca del talón. Una vez establecido el dolor, se vuelve constante y no solo durante o después de las sesiones de carrera. Se instala de lleno en el día a día del corredor.
Esta lesión es compleja de erradicar y por eso es tan temida por los médicos. Puede originarse por cambiar de zapatilla de running o de calzado urbano. Pero a menudo se debe a una zapatilla que no se adapta bien al pie. Por ejemplo, se aconseja vigilar el drop de la zapatilla al correr. Ciertos modelos recientes de zapatillas con drop progresivo facilitan una transición óptima hacia una pisada natural y menos traumática.
Es fundamental realizar un estudio podológico completo para determinar qué tipo de zapatilla elegir y, sobre todo, encontrar la zapatilla adaptada a tu práctica, evitando así una lesión permanente que limite tu rendimiento o afecte a tu forma de caminar a diario.
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