El trekking, actividad deportiva por excelencia para los amantes de la naturaleza, se practica sin contraindicación particular, bastando con estar en buena salud. Para vagar por el mundo con total seguridad, hay que tener en cuenta algunas recomendaciones.
La preparación física
Acompañado de buena ropa y accesorios (zapatillas, bastones de senderismo…), una buena condición física es suficiente para lanzarse a la aventura. Sin embargo, también necesitarás una buena preparación y cierta costumbre a la marcha deportiva.
Si aún no estás acostumbrado al esfuerzo físico, el entrenamiento debe comenzar 2 o 3 meses antes de la salida. En este sentido, se puede practicar una caminata de 5 a 6 horas todos los fines de semana. Y eso, llevando de 5 a 10 kg de mochila. También puedes optar por el ciclismo, la carrera, el esquí de fondo, el patinaje en línea...
La regularidad es clave en la práctica de estos ejercicios. En efecto, debes ejercitarte dos o tres veces por semana durante más de 40 minutos.
Recomendaciones para las personas llamadas "no aptas"
Además, algunas recomendaciones son necesarias para las personas consideradas «no aptas». Se trata en particular de las personas que no toleran el sol o la altitud y que tienen dificultades de adaptabilidad.
Para los senderistas en montaña, algunas personas pueden sufrir el mal agudo de montaña. Las principales causas son la disminución del oxígeno, el aire seco, la variación de temperatura y la radiación solar excesiva. Una aclimatación de aproximadamente un mes es indispensable para paliar estos problemas. También es muy importante beber mucha agua. Tres o cuatro litros al día son necesarios para ello. Durante los dos primeros días tras llegar a la altitud, ahorra tus fuerzas. Hay que caminar lentamente y hacer todo lo posible para tener una buena ventilación. También se aconseja una alimentación ligera durante el primer día.
Práctica del trekking en altitud prohibida para algunos
En general, los hipertensos, las personas con problemas cardíacos y las que sufren de insuficiencia respiratoria no están autorizadas a hacer trekking en altitud. Estas personas nunca deben superar los 2.500 metros de altitud.
Las mujeres embarazadas y los bebés menores de 18 meses tampoco están autorizados a practicarlo. Lo mismo ocurre con las personas que padecen bronquitis crónica, asma provocada por el frío, así como todas las enfermedades que requieren cuidados específicos.
Para las personas que superan los cincuenta años, un examen médico es indispensable antes de hacer un viaje a gran altitud. El médico puede aconsejarte un electrocardiograma de esfuerzo.
Cabe señalar que las personas con anomalías en el esqueleto o en los tobillos pueden sufrir malestar durante la marcha. Las personas con discapacidad pueden, en cambio, formar parte del grupo de senderistas a condición de ir acompañadas de una persona válida. Es el caso de las personas con discapacidad visual.
La práctica del trekking en familia

El trekking también se puede practicar en familia. Esto permite a los niños, preferiblemente los mayores de 6 años, descubrir la naturaleza y sirve de aprendizaje para la autonomía del niño. Vivirán una experiencia inolvidable, muy enriquecedora para su desarrollo personal y su apertura de mente ante el encuentro con nuevas culturas y nuevos estilos de vida.
Además, como el trekking es una actividad deportiva bastante ecológica, tus hijos podrán sensibilizarse con la naturaleza y la protección del medioambiente.