¿Esperas hacer fotos increíbles en senderismo o traer bonitas imágenes de tu trekking de verano que hagan palidecer de envidia a tus amigos? Aunque solo sea por el placer egoísta de mirarlas y justificar las 7 horas de marcha, el vivac a pleno viento sobre las piedras, la comida liofilizada… vale la pena no perder la oportunidad de inmortalizar tus hazañas y la belleza de la naturaleza encontrada. Así que aquí tienes algunos consejos para evitar los errores y disfrutar haciendo fotos en senderismo.
En cuanto al material
El primer obstáculo para la fotografía en senderismo viene del material: algunas cámaras son demasiado pesadas, poco prácticas y, a menudo, uno acaba resignándose a no hacer fotos… Evita absolutamente las réflex complejas, cargadas de objetivos diferentes. Hoy en día existen compactos de nivel experto o las llamadas cámaras «híbridas», de calidad y versátiles, con un peso pluma y poco voluminosas. Opta, por ejemplo, por una híbrida con un solo objetivo transtandard (por ejemplo, un 18-200 mm). Tendrás en tus manos una cámara perfecta para todos los sujetos: paisaje gran angular, retratos o zoom en los detalles. El material fotográfico es importante, sin duda, pero no lo es todo. ¡No es porque salgas con 5 objetivos y un cuerpo sofisticado que tus fotos en senderismo serán más bonitas!

En cualquier caso, hay que saber mantenerse ligero y disfrutar al máximo del senderismo: ¡la fotografía debe ser un placer y no una obligación! Tu cámara debe estar constantemente accesible sin necesidad de dejar tu mochila en el suelo. De lo contrario, corres el riesgo de desanimarte muy rápido. La cámara tampoco debe ser una carga ni una molestia para las cervicales y la nuca, y debe dejarte libre de moverte con las piernas. Por ello, te recomiendo colocar tu cámara en una funda específica, llevada a la cadera, que engancharás al cinturón ventral de la mochila: esto aligerará la cámara y facilitará su acceso.
Recuerda también llevar baterías de repuesto cuando salgas varios días y protégelas del frío: se descargarán más despacio. Ten en cuenta también que ver las fotos en pantalla al final de cada etapa es la función que más energía consume. Reserva esto para el final de la expedición para ahorrar tus baterías de manera óptima.
Composición de tus fotos en senderismo
Para encuadrar tus fotos en senderismo puedes respetar la regla de los tercios: la imagen debe contener preferiblemente un primer plano, un fondo y un sujeto fuerte colocado en uno de los tercios de la foto. No dudes tampoco en ignorarla para evitar hacer fotos demasiado «planas». En cambio, piensa más de lo habitual en descentrar tu sujeto: eso dará líneas de fuerza a tu imagen. No abuses demasiado del zoom y piensa mejor en moverte. Recuerda que los grandes fotógrafos trabajan a focal fija y aprenden así más fácilmente el arte de la posición ideal.
Dale también espacio a tus fotos en senderismo priorizando los grandes angulares con un primer plano prominente. Esto acentúa el efecto de profundidad y suele capturar mejor la majestuosidad y grandeza de los paisajes recorridos.
Aísla sujetos específicos con el zoom para captar un ambiente y enriquecer tus recuerdos con los detalles característicos que hayas encontrado en tu camino. Añade también vida a tus fotos dejando aparecer personas en movimiento en lugar de posadas: no solo ofrece una noción de escala, sino que también dinamiza tus imágenes.
El gran error de composición en las fotos de senderismo es intentar reproducir la belleza de un paisaje inmenso que tienes ante ti. Si haces una foto "de manual", un poco plana, nunca encontrarás el mismo sentimiento que frente a la naturaleza. Haz mejor primeros planos, series de fotos, resalta un detalle: en definitiva, dale originalidad a tu imagen.
La luz para las fotos en senderismo
En cualquier lugar, los momentos privilegiados para la fotografía siguen siendo la primera hora de la mañana y el final de la tarde: la luz es más baja, más suave y más bonita. Estate atento en esos momentos: digamos las 3 primeras horas tras el amanecer y las 3 horas previas a la puesta de sol. Es en ese momento cuando obtendrás los colores más bonitos y el paisaje no estará quemado por una luz demasiado cruda. Fuera de esas horas, casi te diría que no saques tu cámara para hacer fotos de paisaje. En todo caso, de día, haz siempre tus fotos con el sol a la espalda y equípate con un filtro polarizador.
Una luz demasiado dura y un tiempo demasiado bueno aplanan el sujeto y acentúan las sombras y las zonas iluminadas: no dudes en fotografiar cuando no haya cielo azul. Los cielos cargados y tormentosos dan a menudo fotos espectaculares en senderismo, ya que son más escénicos.
Los ajustes
Sin entrar en el detalle de los ajustes técnicos para fotógrafos avezados, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Hoy en día, el autofoco y los programas automáticos hacen pequeñas maravillas y sería una lástima prescindir de ellos. Pero también puedes usar el ajuste de prioridad a la apertura: la apertura define el tamaño de las zonas nítidas y desenfocadas que aparecerán en la foto. Cuanto mayor sea la apertura (con un valor del ajuste «f» bajo), menor será la zona de nitidez y, a la inversa, mayor será el desenfoque.
Para las fotos de paisaje, preferiremos tener una gran zona nítida, para definir bien los detalles lejanos con un fondo que permanezca bien nítido. Para ello, ajusta un valor alto en la apertura (f13, por ejemplo) y enfoca tu sujeto. Para un retrato o un zoom en un detalle, «abre» a f2, por ejemplo, enfocando el primer plano. El fondo estará desenfocado y el ojo se verá atraído hacia la parte nítida del primer plano.
El postprocesado
El postprocesado de tus fotos una vez de vuelta en casa no está prohibido ni es ningún tabú. Simplemente no hay que abusar de técnicas demasiado sofisticadas ni esperar demasiado de ellas. Una foto fallida siempre seguirá siendo fallida… En cambio, tus fotos más o menos logradas mejorarán y las realmente buenas se optimizarán. Usa principalmente la función de recorte para ofrecer un mejor encuadre (por ejemplo, eliminar un detalle molesto en una esquina o descentrar ligeramente un sujeto) y utiliza únicamente las funciones de ajuste de contraste y luminosidad. No obstante, hay que ser ligero en estas modificaciones para no acabar con resultados estridentes y poco naturales. No dudes tampoco en probar el paso a blanco y negro: a veces tiene efectos espectaculares en fotos algo sosas. En cambio, evita las modificaciones llamativas y los efectos demasiado sofisticados que no sabrán reflejar la belleza de los paisajes recorridos. Para ello puedes usar el software que viene con tu cámara. También existen bastantes programas conocidos, pero si buscas en internet encontrarás también versiones alternativas muy eficaces y gratuitas.
Así que ya estás armado con bases sólidas: ¡ahora coge tus zapatillas de senderismo y sal a los caminos a hacer fotos increíbles! Pero no olvides una cosa esencial: independientemente de la cámara y su tecnología, es tu ojo el que hace la foto. Es tu manera de ver el paisaje lo que hay que esforzarse por transmitir: así conseguirás trasladar la emoción vivida a tu imagen.