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La carrera de montaña conlleva riesgos inherentes al terreno, la noche y la fatiga. Esto es lo que debes saber sobre los accidentes ocurridos en las carreras del UTMB® y durante su preparación, y cómo limitar los riesgos.
Los accidentes durante la prueba
Teniendo en cuenta las decenas de miles de corredores participantes desde 2003, los accidentes graves durante la semana del UTMB® siguen siendo poco frecuentes. Sin embargo, hay que ser honestos: el evento ha estado de luto en varias ocasiones en los últimos años.
En 2021, un corredor checo sufrió una caída mortal en la TDS®, en una bajada durante las primeras horas del día. En 2022, un corredor brasileño perdió la vida en la edición siguiente. En 2023, un corredor suizo de 59 años, víctima de un malestar en las primeras horas de la PTL, falleció en el hospital tras varios días de hospitalización.
Estos acontecimientos siguen siendo excepcionales en relación con el número de participantes, pero recuerdan que el ultra-trail running en alta montaña conlleva un riesgo real, incluso en un marco tan controlado como el de esta organización.
Ante ello, la organización despliega una importante infraestructura de rescate: puestos de socorro repartidos por el recorrido, personal médico movilizado de forma continua, material de seguridad obligatorio impuesto a cada corredor y barreras horarias que limitan el tiempo pasado en la montaña de noche o en estado de fatiga avanzada. Además, una comisión de salud compuesta por médicos puede proponer la retirada de un participante por motivos médicos.
Los accidentes durante el entrenamiento

En realidad, es durante las fases de preparación, fuera de cualquier marco organizado, cuando el riesgo es mayor. Algunos corredores se lanzan a recorridos exigentes sin material adecuado ni preparación suficiente, a veces impulsados por el deseo de reproducir las salidas de los élites a los que siguen en las redes.
Sin asistencia, sin señalización y a menudo sin testigos, una caída o un desfallecimiento en plena montaña tiene consecuencias mucho más graves que en una carrera, donde los servicios de rescate y la señalización están por todas partes.
¿Cómo limitar los riesgos?
Una preparación seria sigue siendo la mejor protección. Algunos principios sencillos:
- Adaptar tu entrenamiento a la dificultad real del terreno, y no a la que te gustaría afrontar.
- No salir nunca sin el material mínimo de seguridad: frontal y pilas de repuesto, manta de supervivencia, teléfono cargado, cortavientos o impermeable.
- Avisar a un familiar de tu itinerario y de tu hora estimada de regreso, en cualquier salida larga y aislada.
- Renunciar cuando las condiciones empeoran. Una tormenta, niebla o nieve inesperada justifican dar la vuelta, incluso durante el entrenamiento.
- Respetar los propios límites en lugar de los de los demás, especialmente en caso de fatiga acumulada o falta de sueño.
Por último, un aspecto demasiado a menudo descuidado: un seguimiento médico regular, con una prueba de esfuerzo para corredores mayores de 35 años o con factores de riesgo cardiovascular, sigue siendo la precaución más útil antes de afrontar este tipo de distancia. Háblalo con tu médico.