Analicemos los distintos elementos que componen una zapatilla de senderismo para determinar en el momento de la compra la opción más adaptada a tus necesidades.

Para poder elegir el par de zapatillas más adaptado a tus necesidades, es necesario analizar previamente los distintos elementos que las componen, para poder elegir con conocimiento de causa las diversas opciones disponibles. Así, la elección entre las diferentes alturas de caña, el material de la caña y la rigidez de la suela de desgaste se realiza en función de criterios que pueden depender, por ejemplo, del terreno en el que se practica o de la frecuencia de práctica, y solo es posible elegir si se conocen las diversas opciones que existen en el mercado.
La caña
El término "caña" designa la parte superior de la zapatilla de senderismo y se divide en tres categorías principales: caña alta, caña baja o caña mid, es decir, media. La elección entre las diferentes alturas de caña se realiza principalmente en función del terreno en el que el senderista prevé utilizar sus zapatillas. Así, en terrenos escarpados, en alta montaña o en senderos pedregosos, se recomienda, si no es indispensable, llevar zapatillas de caña alta (o eventualmente mid si el terreno no es demasiado accidentado). En cambio, para un paseo más tranquilo por el llano o la colina, se preferirán zapatillas de caña baja, más flexibles y sobre todo más ligeras.
La caña también puede estar compuesta de diferentes materiales: cuero liso, nobuk o ante, en mesh, es decir en tejido, o incluso en cuero sintético. Una vez más, la elección de la composición de la caña depende del terreno en el que practiques, de tu nivel y de las características que prefieras priorizar: transpirabilidad, impermeabilidad, durabilidad, flexibilidad o resistencia, por nombrar solo algunas.
La suela
Una zapatilla de senderismo está compuesta no de una sino de tres suelas diferentes:
- una suela exterior, que debe ser imprescindiblemente dentada y antideslizante. Una buena suela de desgaste ofrece un equilibrio perfecto entre flexibilidad y durabilidad, adherencia al suelo y sujeción del pie.
- una suela intermedia que actúa como amortiguador y absorbe los impactos, lo cual es muy importante para preservar las articulaciones de las piernas y los lumbares. Generalmente está compuesta de espuma de poliuretano o de acetato de vinilo de etileno (EVA); el primero es más duradero, el segundo más ligero con una amortiguación más eficaz.
- una plantilla que garantiza una amortiguación reforzada y asegura en gran medida el confort de la zapatilla así como su limpieza, ya que es posible lavarla fácilmente y cambiarla regularmente. Desde el principio, puedes sustituir perfectamente la plantilla original por una nueva plantilla más ergonómica o termoformada.
Las membranas impermeables-transpirables
Algunas zapatillas están equipadas con ellas, otras no; tú decides si las necesitas. Combinan déperlance y transpirabilidad gracias a una tecnología muy avanzada que permite que la transpiración y la humedad sean evacuadas a través de los poros de la zapatilla, impidiendo al mismo tiempo que el agua penetre en el interior. Las membranas impermeables-transpirables son con diferencia la mejor opción si deseas mantener los pies secos. La marca más conocida, origen de esta técnica avanzada, es Gore-tex®, una auténtica referencia y un valor seguro.
Lengüeta y cordaje
Prestar atención a la lengüeta al elegir tu zapatilla de senderismo puede parecer un tanto exagerado, pero no se trata de un detalle, ni mucho menos. La lengüeta puede ser más o menos gruesa, más o menos ergonómica y, por tanto, más o menos cómoda. Una vez más, debes encontrar el justo equilibrio entre una lengüeta fina que permite mayor precisión en el movimiento y una lengüeta más gruesa, por tanto más cómoda pero que ofrece menos precisión.

El cordaje también es un elemento importante que no hay que descuidar en absoluto. Un cordaje correcto es garantía de tu seguridad: permite un buen sujeción del pie o del tobillo y, por tanto, te evita los riesgos de torsión y otros traumatismos. Un buen cordaje es aquel que se realiza fácilmente, rápidamente y, sobre todo, que no se deshace solo.
El protector de piedras
El protector de piedras también puede ser más o menos cubriente. Generalmente de goma, recubre la punta del pie y protege así los dedos de los posibles golpes, lo que lo convierte en un elemento indispensable en los senderos pedregosos. También puede extenderse hacia la parte trasera del pie, a la altura del talón, o incluso cubrir todo el contorno del pie. Cuanto más cubriente es, más protege la zapatilla contra la abrasión, ofreciendo durabilidad y resistencia para una mayor vida útil de tus zapatillas de marcha.