La preparación y la organización de la mochila son cruciales antes de salir de senderismo. Es importante elegir bien la mochila y no sobrecargarse llevando únicamente los objetos y prendas imprescindibles. Su organización tendrá un papel esencial, tanto por el lado práctico como para velar por la propia seguridad. Para ello, descubre cómo guardar la ropa en la mochila de senderismo.
Equilibrar el peso de la mochila
Guardar bien la ropa en la mochila permite garantizar a la vez la comodidad, la practicidad y la seguridad durante el senderismo. Si distribuyes mal el peso en la mochila, corres el riesgo de sufrir dolores de espalda, de hombros o de caderas. De hecho, tus músculos tendrán que compensar el peso de un lado en lugar del otro, y eso puede penalizarte, sobre todo si te vas varios días de senderismo.
En los senderos puedes encontrar terrenos técnicos, escarpados o resbaladizos. En esa situación, puedes caerte o lesionarte fácilmente si tu centro de gravedad está demasiado alto porque la mochila está mal distribuida.
Por último, organizar bien la mochila permite acceder rápidamente a los objetos más útiles y menos voluminosos, y dejar los objetos pesados y voluminosos en otras zonas de la mochila.
Organizar la mochila de senderismo
Para organizar tu mochila, lo mejor es dividirla en cuatro zonas:
- El fondo de la mochila
- A lo largo de la espalda
- La parte frontal
- La parte superior de la mochila
En el fondo de la mochila, puedes colocar tu saco de dormir. La ventaja es que amortigua bien la mochila cuando la apoyas en el suelo. Si dispones de un acceso por la parte inferior, también puede ser útil deslizar ahí una prenda que así será fácilmente accesible.
A lo largo de la espalda, es mejor no colocar ropa y priorizar los objetos pesados y voluminosos como el hornillo, las cartuchas de gas, la comida o la tienda de campaña.
La parte frontal es la zona donde te recomendamos colocar la ropa que es ligera y poco densa. Además, puede servir para fijar los objetos más pesados.
La parte superior de la mochila suele ser de fácil acceso. Por eso te recomendamos colocar ahí ciertas prendas como la chaqueta de lluvia, el plumífero o tu polar. Si la lluvia llega de repente, esto te evita tener que vaciar toda la mochila para protegerte y te ahorra tiempo.
Las prendas menos voluminosas, como los guantes o el gorro, pueden colocarse en los bolsillos exteriores para que sean aún más fáciles de alcanzar cuando se necesiten.
Guardar la ropa con distintos trucos
Para ocupar el menor espacio posible, puedes enrollar la ropa en lugar de doblarla. Esta técnica te permite ganar espacio y también distribuir mejor la ropa. Puedes deslizarla entre los objetos más pesados o más frágiles para que todo quede bien sujeto.
Usar bolsas organizadoras de viaje para compartimentar y organizar bien tu mochila también puede ser un buen truco. Puedes organizar tu mochila según la utilidad de tus cosas. Por ejemplo, una bolsa para la cocina, una bolsa para la ropa del vivac, una bolsa para la ropa de recambio… Esto te permite encontrar fácilmente lo que necesitas cuando lo necesitas.
Saber guardar la ropa en la mochila es fundamental. Te permite ganar en comodidad, en seguridad, pero sobre todo en practicidad. Poder acceder fácilmente a ciertas prendas, como la ropa de lluvia, y con menos facilidad a las cosas que no son imprescindibles durante el senderismo (como la ropa para dormir, por ejemplo), te permite hacer senderismo en mejores condiciones sin tener que deshacer y rehacer continuamente la mochila de senderismo.