Para cada tipo de senderismo, su zapatilla ideal. Veamos juntos cómo determinar qué tipo de senderista eres para que puedas elegir el par que mejor te convenga.

Elegir tus zapatillas de senderismo no es tarea sencilla y, antes de decidirte, conviene determinar qué tipo de senderista eres. Alguien que practica el senderismo en alta montaña con frío, a veces bajo condiciones climáticas adversas, no elegirá las mismas zapatillas que alguien que sale de vez en cuando a hacer senderismo bajo el sol en el llano. Existen diferentes tipos de zapatillas de senderismo; para hacer la elección correcta hay que tener en cuenta distintos factores, como el terreno o incluso las condiciones climáticas a las que te enfrentarás. Por eso es importante determinar el tipo de senderismo que vas a practicar, para que puedas elegir la zapatilla más adecuada a tus necesidades. Antes de comprar tu par de zapatillas, debes hacerte las preguntas correctas para estar seguro de tomar la mejor decisión.
Para cada terreno, su zapatilla
La primera pregunta que debes hacerte antes de comprar tu nuevo par de zapatillas de senderismo es qué tipo de terreno tienes intención de recorrer con más frecuencia. Obviamente no cambiarás de zapatillas en cada ruta y no saldrás siempre al mismo sitio, pero puedes saber más o menos en qué tipo de terreno tendrás ocasión de caminar según la región donde sueles hacer senderismo en vacaciones o el fin de semana. Si es una compra que haces en previsión de un viaje, también en ese caso ya sabes con certeza qué esperar.
- Terrenos fáciles: para salidas bastante cortas por senderos planos o con colinas, en bosque o en llanura, en todo caso en terrenos poco escarpados y casi sin accidentes, (y si no tienes problemas de tobillo, p.ej.: esguinces recurrentes) puedes optar por zapatillas de caña baja o mid. Así priorizas el confort y la ligereza, optando por zapatillas flexibles y con agarre, en las que tu pie respira.
- Media montaña: para salidas en terrenos ligeramente escarpados, si sales todo el día, es importante que tu pie esté bien sujeto; prioriza por tanto zapatillas de caña mid o alta. Las suelas, equipadas con tacos, deben adherir bien en senderos escarpados o caminos pedregosos. Opta por un modelo cómodo, no demasiado pesado para las subidas.
- Alta montaña: para rutas de senderismo más largas en alta montaña, elige sin ninguna duda zapatillas de caña alta para proteger tu pie y tu tobillo. Presta también atención a la calidad de la suela y a sus tacos: deben tener suficiente agarre y adherencia.
- Salidas técnicas y rápidas: opta por cañas bajas resistentes que te ofrecerán más ligereza y una mayor libertad de movimiento para ir más rápido. Presta atención al agarre, a la amortiguación y también al mantenimiento del pie en la zapatilla.
- Desierto: en el desierto, elige las zapatillas de caña baja más ligeras y transpirables posible, ¿por qué no unas sandalias de senderismo? Asegúrate de que la suela tenga suficiente agarre.
- Nieve o hielo: las zapatillas de caña alta invernales serán tus mejores aliadas; deben ser estancas, aislarte del frío y la humedad para mantener tu pie bien cálido. Asegúrate de que estén equipadas con una membrana impermeable-transpirable y de que sus suelas sean también aislantes y con tacos.
Para cada distancia, una zapatilla adecuada
La segunda pregunta que debes hacerte se refiere a las distancias que piensas recorrer con tus zapatillas. Cuanto más largas sean las distancias, más deberás invertir en zapatillas de calidad, más resistentes y que sujeten tu pie de la mejor manera posible.
- Senderismo corto: unas zapatillas de marcha de caña baja o mid son suficientes. Son versátiles y están igual de adaptadas a un simple paseo que a rutas de senderismo de un día en media montaña. Flexibles y ligeras, ofrecen un buen agarre, buena adherencia y buena transpirabilidad. La impermeabilidad es una ventaja bienvenida, al igual que el protector de piedras.
- Trekking de varios días: en rutas de larga distancia o trekking de varios días, es indispensable elegir zapatillas de caña alta equipadas con protector de piedras para una mayor resistencia a la abrasión y una protección importante de tus dedos del pie y tus pies en general. Si tienen refuerzos laterales, mejor todavía. La zapatilla debe ser lo más cómoda posible; presta también atención a que sea impermeable y transpirable.
¿Qué tipo de zapatilla según el tiempo meteorológico?
El tiempo también debe tenerse en cuenta a la hora de elegir tus zapatillas. De hecho, lo ideal es tener dos pares de zapatillas de senderismo: unas más ligeras para el senderismo con buen tiempo y otras bien impermeables, reservadas para las salidas más invernales.
- Con buen tiempo: si solo sales unas pocas horas o una única jornada, y el suelo está bastante seco o apenas mojado por la lluvia nocturna o el rocío de la mañana, unas zapatillas repelentes al agua serán más que suficientes (siempre que no tengas que cruzar ríos con los pies en el agua).
- Con mal tiempo: si llueve o el clima es muy húmedo, debes asegurarte de que tus zapatillas sean impermeables y que protejan tus pies tanto de las gotas de lluvia como de la humedad. Por eso es importante que también sean transpirables, para que el sudor y la humedad puedan escapar de tu zapatilla.
- Con tiempo frío, en hielo o nieve: es indispensable que tus zapatillas sean suficientemente cálidas y aislantes para protegerte tanto del frío como del suelo mojado. Deben tener una caña realmente alta, ser rígidas, impermeables y transpirables, y estar dotadas de suelas bien aislantes con tacos.
Con tiempo cálido: es imposible llevar zapatillas de caña alta, ni siquiera rígidas, si hace realmente calor. Si practicas en un terreno plano o con colinas, sin pendientes pronunciadas y sin piedras, puedes optar por sandalias de senderismo. Abiertas, son muy prácticas para evacuar el agua o la arena en el desierto, por ejemplo, y están adaptadas al calor. De lo contrario, las zapatillas de tejido sintético ligeras y transpirables son una excelente alternativa.