Las tormentas representan un peligro real durante el senderismo. Pueden formarse muy rápidamente y sorprender a los senderistas. Si el verano es la temporada ideal para salir a los senderos, las altas temperaturas también contribuyen al riesgo de tormentas. Por eso es fundamental conocer los gestos correctos que hay que adoptar en caso de tormenta durante el senderismo.
¿Cómo anticipar una tormenta durante el senderismo?
Antes incluso de adentrarse en una ruta de senderismo, hay que consultar el parte meteorológico y en particular los índices de inestabilidad atmosférica. Las rutas de senderismo con mucho calor aumentan el riesgo de chubascos tormentosos, especialmente a media tarde o al final de la tarde. Se recomienda, por tanto, salir temprano por la mañana.
Una vez en el terreno, varios signos permiten reconocer una tormenta inminente. En primer lugar, la formación de cumulonimbos. Estas nubes en forma de yunque suelen anunciar una tormenta. El descenso repentino de la temperatura y el cambio de dirección del viento, e incluso la aparición de ráfagas repentinas, pueden preceder la llegada de la tormenta.
Las señales de electricidad estática (pelo que se eriza, sensación de hormigueo en la piel, zumbidos…) indican que un impacto de rayo puede ser inminente. En cuanto el intervalo entre un rayo y el trueno sea inferior a 30 segundos, considera que la tormenta es peligrosa.
¿Qué hacer si estalla una tormenta en pleno senderismo?
Adoptar una posición de seguridad
En la montaña, un refugio seguro no siempre es accesible. Para minimizar al máximo el riesgo de un impacto de rayo, debes ponerte en posición de seguridad. Para ello, agáchate en cuclillas, con los pies juntos, los brazos alrededor de las rodillas y la cabeza inclinada hacia abajo. Si tu mochila es suficientemente gruesa, siéntate encima de ella para reducir el contacto directo con el suelo.
Alejarse de las zonas de riesgo
Desde los primeros truenos, debes abandonar las cimas, crestas, collados, aristas y mesetas despejadas, especialmente expuestas a los rayos. Evita también las estructuras metálicas (vallas, torres, vía ferrata…) y aléjate de los puntos de agua. Pueden conducir la corriente tras un impacto.
Gestionar el grupo
En caso de tormenta durante el senderismo, permanecer agrupados es una mala idea. Debes separarte al menos tres metros unos de otros para evitar la propagación de un arco eléctrico. Cada persona debe adoptar su propia posición de seguridad, manteniéndose lo suficientemente cerca para comunicarse si es necesario.
Gestionar el material
Los objetos metálicos no atraen los rayos por sí solos. Sin embargo, pueden volverse peligrosos en caso de impacto cercano. Por precaución, deja tus bastones de senderismo, tus piolets, tu mochila con armazón metálico o cualquier otro equipo a 20 o 30 metros de ti.
Las trampas y falsas buenas ideas que hay que evitar
Refugiarse bajo un árbol aislado
El error más conocido y más peligroso en caso de tormenta durante el senderismo es refugiarse bajo un árbol aislado. De hecho, es más susceptible de ser alcanzado por un rayo. Corres entonces el riesgo de ser golpeado directamente, por un arco eléctrico o por la corriente que se propaga por el suelo.
Refugiarse en una pequeña cueva
Una pequeña cueva, un saliente rocoso o una cavidad puede parecer un refugio. En realidad, la corriente puede circular a lo largo de la roca y alcanzar a una persona en contacto con su pared. Si la cavidad es suficientemente grande, no te quedes cerca de la entrada. Adopta una posición de seguridad en el interior, lo más alejado posible del techo y las paredes.
Correr para escapar de la tormenta
El pánico que genera la llegada de la tormenta puede empujar a los senderistas a acelerar el paso o correr. En ese caso, el riesgo de caída o de tomar una mala decisión aumenta. Correr o dar grandes zancadas también aumenta el riesgo de electrocución.
Gestionar la situación después de la tormenta
Una vez que pasa la tormenta, la combinación del descenso de temperaturas, el viento, la lluvia y la ropa mojada puede provocar un enfriamiento del organismo, incluso una hipotermia. Los escalofríos, la torpeza o el cansancio deben llevarte a reaccionar rápidamente.
En cuanto el riesgo de rayo se aleja, ponte chaquetas impermeables y cortavientos, o incluso capas térmicas si las temperaturas han bajado mucho. Si es posible, cambia también la ropa mojada por ropa seca. Espera al menos 30 minutos después del último trueno y retoma la marcha a un ritmo moderado para generar calor corporal.
La tormenta en el senderismo es uno de los peligros más imprevisibles. Con un poco de anticipación y buenos reflejos, el riesgo puede reducirse considerablemente. Consultar el parte meteorológico, aplazar una salida o renunciar a una cima evita muchas veces el peligro.