¿Quieres empezar a correr por montaña o acabas de descubrir este deporte outdoor? No caigas en los errores clásicos que cometen muchos corredores y que acaban en frustración, lesiones o, peor aún, arruinando el placer de correr en plena naturaleza: ¡descubre los 7 errores que debes evitar al practicar la carrera de montaña!

Querer progresar demasiado rápido
También es un fallo común entre principiantes o corredores con poca experiencia. El trail running, como la mayoría de los deportes de resistencia, exige un proceso de adaptación progresivo. Es un error saltar directamente a distancias largas sin dominar antes las intermedias. Lo mejor es empezar por carreras cortas, disfrutar del camino y acumular experiencia antes de dar el salto a recorridos más exigentes.
No asumir los propios límites
Todos somos diferentes y muy pocos son campeones. Aunque todos soñemos viendo las hazañas de un Kilian Jornet, no podemos hacer más que admirarlas. El impacto de las figuras mediáticas y la repercusión de sus logros a menudo llevan a muchos corredores a sobrestimar o ignorar sus propios límites. También hay que tener en cuenta nuestros condicionantes personales (nuestra edad, el trabajo, la vida familiar) y valorar de forma sensata qué espacio puede ocupar el deporte en todo ello. Plantearse correr un ultra trail running cuando se tienen semanas laborales muy cargadas suele ser poco realista y puede acarrear problemas serios. Ten siempre presente que el deporte, sea cual sea, es una fuente de equilibrio en la vida y no debe transformarse en una carga para el cuerpo y la mente. Tu prioridad debe ser disfrutar mientras practicas una actividad que sume a tu bienestar y a tu salud.
Estrenar material el día de la carrera
A muchos corredores les gusta estrenar zapatillas, un nuevo reloj con pulsómetro o cualquier otro material cuando preparan una carrera en la que se han inscrito. Querer ir mejor equipado es completamente comprensible, pero cometerías un grave error si utilizas ese material por primera vez el día de la competición. Con las zapatillas te puedes imaginar el resultado: molestias y rozaduras porque no están hechas a tu pie. Pero ocurre exactamente lo mismo con cualquier accesorio: te arriesgas a sufrir roces inesperados con tu nuevo short, a interpretar mal los datos de tu pulsómetro, etc. Lo mismo aplica a la nutrición. No pruebes un nuevo gel energético en plena carrera: ¡no sabes cómo va a reaccionar tu estómago! Todo material nuevo debe probarse varias veces en los entrenamientos: así detectarás posibles problemas y te adaptarás de forma progresiva a cada accesorio.
Entrenar de forma demasiado intensa antes de una prueba
Realizar entrenamientos de trail running demasiado exigentes o intensos en los días previos a una competición es otro error muy habitual. Detrás de esta actitud está la intención de llegar a punto, reforzada por la típica sensación de no haber entrenado lo suficiente. Sin embargo, lo único que se consigue es plantarse en la línea de salida con fatiga acumulada y sin frescura. Lo ideal es meter volumen unas semanas antes de la prueba y descargar el plan de entrenamiento durante las dos últimas semanas. Asegúrate también de descansar y desconectar en las 48 horas previas a la carrera. No malgastes energía ni te cargues de tensión en actividades estresantes o esfuerzos innecesarios.
Descuidar los hábitos de vida saludables
Es un aspecto fundamental en cualquier deporte y en particular en los de resistencia, pero suele ser un factor que los principiantes pasan por alto. Demasiados corredores confían únicamente en sus entrenamientos pensando que hacer más kilómetros compensa los excesos en la alimentación, por ejemplo. En general, es un error con consecuencias directas. Una alimentación equilibrada y un descanso de calidad son claves para potenciar la progresión y el rendimiento. Además, suele funcionar como un círculo virtuoso: si mejoras tus hábitos de vida con vistas a un reto, asimilarás pautas que podrás mantener más fácilmente a largo plazo. Un estilo de vida saludable también te ayudará a prevenir el riesgo de calambres durante un trail running.
Cambiar por completo los hábitos y la rutina
Igual que no se estrena material el día de una competición, tampoco se deben alterar los hábitos a 72 horas de la salida. Si ya cuentas con un plan de preparación y una rutina que te funciona bien, no hagas cambios radicales. Por supuesto, puedes hacer pequeños ajustes progresivos y modificar una sola variable a la vez (para comprobar su impacto real). Puedes, por ejemplo, variar ligeramente tus horas de sueño o la cena del día anterior, pero ten claro que al cuerpo no le sientan bien los cambios bruscos.
No contar con un plan de avituallamiento en carrera
Esto se aplica sobre todo a las distancias medias y largas, pero sirve para cualquier tipo de prueba. Un plan de avituallamiento permite a cualquier corredor meterse psicológicamente en la carrera y no dejar su nutrición al azar. Un plan de avituallamiento debe indicarte con precisión qué comer, qué beber y en qué momento. También incluye la nutrición y la hidratación previas y posteriores a la carrera. Puedes apoyarte en corredores con más experiencia o en entrenadores para diseñarlo, o bien basarte en tus sensaciones durante los entrenamientos. Salir a correr a la aventura y sin una estrategia clara de nutrición puede provocar olvidos, fallos graves, pérdida de referencias y, al final, un bajón de rendimiento notable.
Seguro que existen muchos otros errores habituales en trail, pero estos son los más comunes entre quienes descubren esta disciplina. Es bastante fácil evitarlos y, sobre todo, construir un método propio adaptado a tus ambiciones y posibilidades. ¡La práctica del trail running debe seguir siendo ante todo una fuente de disfrute y de conexión con la naturaleza, a la vez que mantienes tu forma física y desarrollas tu resistencia!