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A menudo se habla del famoso «drop» de una zapatilla.
Pero, ¿de qué se trata realmente? ¿Simple argumento de marketing que los fabricantes de equipamiento utilizan a diestro y siniestro, o verdadero elemento a tener en cuenta a la hora de comprar un par?
En este artículo descubrirás qué es el drop, cuál es su utilidad y qué consecuencias puede tener en nuestra zancada y en nuestro cuerpo.
Para empezar, ¿qué es el drop? Se trata simplemente de la diferencia de altura entre la parte delantera de tu zapatilla y la parte trasera de la misma. Este valor, que se mide en milímetros, es lo que se denomina el «drop».
Para poner un ejemplo concreto, tomamos una zapatilla que tiene una altura en la parte trasera de 20 mm y una altura en la parte delantera de 12 mm; si restamos la parte trasera a la delantera obtenemos un drop de 8 mm.
El esquema del drop de una zapatilla
¿Por qué se empieza a hablar del «drop»?
La noción de drop apareció recientemente ante el gran público con el auge del minimalismo en el mundo de la carrera.
Se trata de un regreso a los orígenes de la carrera, una carrera natural, sin artificios.
Las divergencias de opiniones sobre los beneficios de las nuevas tecnologías en términos de carrera abrieron el campo de posibilidades a esta práctica. De hecho, correr de forma minimalista no provocaría más lesiones que con zapatillas equipadas con numerosas tecnologías de protección o amortiguación.
La carrera minimalista permite recuperar una zancada natural y, desde cierto punto de vista, rechazar la puesta en valor de los aspectos de marketing para concentrarse únicamente en la carrera real, la que ocurre entre el corredor y el suelo.
Actualmente se puede decir que dos «corrientes de pensamiento» se oponen en el mundo del running: la del minimalismo y, en el extremo opuesto, la del maximalismo, que defiende zapatillas con drop elevado y diferentes tecnologías de sujeción para zapatillas cada vez más avanzadas tecnológicamente.
La influencia del drop de una zapatilla en el corredor
El valor medio del drop de una zapatilla en el mercado es de
10mm.
Un drop bajo suele ir acompañado de un apoyo del pie en el suelo por la parte delantera.
Para simplificar, alguien con una zancada natural pondrá primero la parte delantera del pie en el suelo. Por el contrario, una persona que corre con zapatillas maximalistas tenderá a apoyar primero el talón, lo que se denomina «ataque de talón».
Correr descalzo o con zapatillas minimalistas permite ganar en sensaciones.
Tus pies estarán más cerca del suelo, aunque esto no está exento de riesgos. El cuerpo siempre ha estado acostumbrado a zapatillas tradicionales con tecnologías de refuerzos y amortiguación, y pasar a una carrera minimalista hará trabajar otros músculos que quizás no se habían solicitado anteriormente. Sin una transición inteligente, existe por tanto riesgo de lesiones.
Con menos sujeción, los reflejos propioceptivos se activan más, y es posible que pases por fases de adaptación y dolores al principio, como esguinces, por ejemplo.
Al no aportar ya la zapatilla su tecnología de rebote, la zancada se verá modificada, la cadencia aumentará y otros ajustes se producirán de forma natural. Como en cualquier actividad, se trata de adquirir un hábito y, por tanto, de seguir un entrenamiento para encontrar
la plenitud de una carrera natural.