¿Cómo elegir bien el calzado para rutas invernales y disfrutar al máximo de las salidas con cualquier tiempo y durante todo el año?
¡El invierno no tiene por qué quitarte las ganas de hacer senderismo! Al contrario, la belleza de los paisajes en esta época del año suele ser incomparable. No obstante, es importante elegir un calzado adaptado a las condiciones invernales para poder caminar con total seguridad, manteniéndote cálido y seco, y disfrutar al máximo de tus salidas a la montaña a pesar del frío, la lluvia, el barro y, a veces, la nieve.
Calzado de caña alta en cualquier caso
El calzado de caña alta es la condición imprescindible para cualquier salida invernal. Es el único adaptado a las temperaturas más frías y capaz de proteger el pie de la humedad exterior. En su mayoría, cuentan con suelas con tacos y antideslizantes para una adherencia óptima en nieve o hielo. También son las más impermeables de los tres tipos principales de calzado de senderismo (caña baja, media y alta) y las más robustas. Ten en cuenta que existen botas diseñadas específicamente para la temporada de invierno, más cálidas y generalmente más altas que el calzado de senderismo de caña alta habitual.
¿Cómo elegir bien el calzado de senderismo para invierno?
Antes de lanzarte a comprar el calzado destinado a las rutas invernales, es indispensable dedicar tiempo a revisar con atención varios detalles para poder salir con total seguridad y el máximo confort.
- Comprobar la impermeabilidad: lo primero de lo que debes asegurarte al elegir un calzado de senderismo para invierno es su impermeabilidad. No hay nada peor que caminar con los pies mojados, sobre todo si hace frío. En otoño y en invierno en la montaña, la lluvia y la nieve llegan pronto, por lo que enseguida tendrás que caminar sobre terreno mojado y húmedo. Prioriza el calzado de cuero forrado con una membrana impermeable y equipado con refuerzos en los laterales, delante (protector de piedras importante) y detrás. Cuanto más alto sea el calzado, más estanco será frente a la lluvia o la nieve. Ten en cuenta también que existen polainas que puedes ponerte sobre el calzado, muy eficaces sobre todo en caso de lluvia.
- Comprobar que la suela tenga suficiente agarre: la suela debe protegerte del frío, un primer punto esencial. En segundo lugar, ¡también debe garantizar un buen agarre en nieve y hielo! En placas de hielo o nieve dura, es muy fácil resbalar. Debes elegir obligatoriamente suelas con tacos marcados y evitar suelas demasiado rígidas: cuanto más flexibles sean, mejor adherencia ofrecerán al suelo. También puedes utilizar bastones de senderismo para mejorar tu equilibrio y estabilidad, reduciendo el riesgo de caídas o resbalones.
- Elige calzado y plantillas transpirables: como ya hemos dicho, no hay nada peor que caminar con los pies mojados. Sin embargo, en pleno esfuerzo solemos sudar. Para evitar que los pies se maceren en el sudor, opta por calcetines y calzado cálidos, pero transpirables, que evacúen la humedad eficazmente. De este modo, reducirás también el riesgo de sufrir ampollas. Tampoco sirve de nada comprar un calzado excesivamente cálido si no caminas en condiciones extremas. Aunque haga frío, al moverte entrarás en calor. Si eliges botas demasiado cálidas, sudarás más, lo cual tampoco resulta agradable.