El casco se ha convertido en un elemento de protección indispensable para la práctica del esquí y el snowboard. En caso de caída, es mejor estar bien protegido independientemente de tu edad y nivel. ¿Qué elementos hay que tener en cuenta al comprar un casco de esquí?
Elegir un casco adaptado a tu cabeza
Es fundamental medir la circunferencia de la cabeza. Para ello, puedes medirla con una cinta métrica pasándola 1 cm por encima del arco superciliar y justo por encima de las orejas.
Las tallas para un casco adulto:
- S: 53 a 56 cm
- M: 56 a 59 cm
- L: 59 a 62 cm
- XL: 62 a 64 cm
Las tallas de casco infantil:
- XS: 44 a 47 cm
- S: 48 a 52 cm
- M: 53 a 56 cm
Cuando el casco tiene la talla correcta, el sistema de ajuste debe conservar un margen de regulación. Es decir, no debe estar ni apretado al máximo ni completamente aflojado, para que te sientas a la vez cómodo y bien sujeto. Probar varios modelos de cascos es fundamental para garantizar el mejor nivel de comodidad y seguridad.
5 criterios clave para elegir bien tu casco
Ligereza: para mayor comodidad, tu casco debe ser ligero. Con la tecnología In Mold, estos cascos se encuentran entre los ultraligeros. En términos de peso, por debajo de 400 gramos, estás en la categoría de los pesos pluma. En general, se procura no superar los 550 gramos.
La forma: la parte delantera debe descender hasta aproximadamente un dedo por encima de las cejas, para dejar espacio a una máscara. En cuanto a seguridad, la parte trasera del casco no debe tocar las cervicales cuando inclinas la cabeza hacia atrás. No debes sentir ningún punto de presión, ni dolor, ni molestia.
La calidad de la espuma: hay que elegirla bien. Una espuma EPP (polipropileno expandido) recupera su forma tras un impacto y ofrece una buena protección contra los golpes.
La ventilación: dependiendo del casco, podrás tener la posibilidad de regular manualmente el sistema de ventilación, es decir, abrir o cerrar ciertas aperturas según las condiciones meteorológicas y tu nivel de transpiración. A partir de 4 aperturas, disfrutas de una ventilación óptima.
La normativa: Un casco destinado a los deportes de invierno debe incluir la norma NF (o CE) EN 1077, específica para cascos de esquí y snowboard.
Las diferentes carcasas externas
- ABS
La construcción en ABS es la más habitual. Se encuentra en la mayoría de los cascos de esquí, ya que ofrece una resistencia óptima a los impactos. Se compone de dos partes: la exterior de plástico duro ABS y la espuma interior de poliestireno expandido (EPS). El ABS garantiza la protección antichoque, mientras que el forro asegura el aislamiento térmico. Este último punto puede convertirse en un inconveniente: la ventilación no siempre es óptima. Por eso, si optas por un casco ABS, deberás asegurarte de que dispone de numerosas aperturas de ventilación.
- IN MOLD
Más premium, la tecnología In-Mold ofrece un casco moldeado en una sola pieza, lo que lo hace más ligero que el ABS. Además, permite una mejor distribución del impacto sobre todo el casco, lo que supone mayor seguridad y menos riesgo de traumatismos craneales. La carcasa exterior es esta vez de PC (policarbonato), moldeada directamente con la espuma interior de EPS.
- HÍBRIDO
Por último, la construcción híbrida combina lo mejor de los dos cascos: una carcasa inyectada en ABS en la parte superior del casco para maximizar la resistencia a los impactos, y una carcasa de policarbonato en la parte delantera y trasera para hacerlo lo más ligero posible. Diseñado para durar y duradero en el tiempo, requiere un presupuesto más elevado. Esta carcasa ABS es muy resistente y aumenta la protección contra la penetración de objetos externos (ramas, piedras...), muy presentes en la práctica del freeride. Para aportar algo de ligereza al casco, una segunda carcasa In-Mold protege la parte inferior del cráneo.
Mantenimiento del casco
Para facilitar su mantenimiento y garantizar la higiene de tu casco de esquí, elige un modelo cuyas fundas y forro internos sean desmontables y lavables.
En resumen, para estancias de esquí ocasionales, elige un casco ABS que cumple perfectamente su función protectora. Para sesiones más intensivas y/o más frecuentes, el peso y la comodidad cobran importancia como criterios: opta entonces por un casco In-Mold o Híbrido.