En la montaña, no es raro que la temperatura baje. Para evitar tener las manos heladas, sentir dolor o perder movilidad, hay que abrigarse bien. Pero entre los guantes o los manoplos para esquiar, la elección no siempre es sencilla. Descubre nuestros consejos para verlo más claro.
Lo que hay que recordar:
- Los manoplos garantizan un buen aislamiento térmico al agrupar todos los dedos en un mismo espacio.
- Los guantes son apreciados por su practicidad, ya que permiten a cada dedo moverse de forma independiente.
- La elección de un buen par pasa por un buen aislamiento y una membrana eficaz.
La comparativa térmica
El aporte de calor permite marcar la diferencia entre los guantes y los manoplos de esquí. De hecho, los manoplos tienen fama de ser más cálidos. Esta ventaja se explica porque todos los dedos, a excepción del pulgar, están agrupados en el mismo espacio. Por tanto, comparten su calor corporal y la superficie expuesta al aire frío se reduce.

Por otro lado, los guantes aíslan los dedos en sus compartimentos. Por tanto, no pueden calentarse entre sí y están más expuestos al aire frío. El calor se conserva peor.
Desde el punto de vista térmico, los manoplos son más eficaces para mantenerse cálido. Son especialmente recomendados para las personas frioleras, los niños y los días de gran frío.
La comparativa práctica
Si los manoplos ganan en términos térmicos, los guantes se imponen en la parte práctica. Los dedos separados pueden moverse de forma independiente, casi como con la mano desnuda. Gracias a eso, puedes sujetar mejor los bastones, ajustar tus fijaciones, manejar el teléfono, ajustar tu máscara o incluso abrir cremalleras.

Las manipulaciones son más difíciles con los manoplos. La ausencia de separación entre los dedos hace que ciertos gestos sean más difíciles y a veces es obligatorio quitárselos para realizar ciertas acciones.
Desde el punto de vista práctico, los guantes ganan con claridad. Son muy apreciados por los esquiadores dinámicos o técnicos, que necesitan un máximo de precisión en sus movimientos.
Los criterios técnicos de los guantes o manoplos para el esquí
El aislamiento
El aislamiento juega un papel fundamental en el sistema de las 3 capas para el esquí y es igual de indispensable para las extremidades del cuerpo. Permite efectivamente retener el calor, evitar los entumecimientos, la pérdida de sensibilidad u otros inconvenientes relacionados con temperaturas negativas.
El aislamiento sintético se utiliza mucho en guantes o manoplos para el esquí. Tecnologías como PrimaLoft o Thinsulate mantienen su poder aislante incluso mojadas, se secan rápidamente y son muy apreciadas en condiciones húmedas. El aislamiento natural, en lana o plumón, ofrece un excelente poder térmico, muy demandado en caso de frío extremo.
La impermeabilidad
Una membrana impermeable y transpirable es indispensable para una buena protección de las manos. Impide que la nieve, la lluvia o la humedad penetren, al tiempo que permite que la transpiración escape. Así tienes la garantía de mantenerte seco.
Algunos modelos combinan una membrana impermeable con un exterior en cuero. Gracias a ello, los guantes o manoplos de esquí son más resistentes, pero conservan una buena protección contra la humedad.

La opción híbrida
Los esquiadores que buscan un buen equilibrio entre aislamiento térmico y manejabilidad pueden optar por una opción híbrida. Los guantes de tres dedos o Lobster representan el compromiso ideal. Agrupan el pulgar en un compartimento, el índice en otro, y el dedo medio, el anular y el meñique en otro. Gracias a esta configuración, disfrutas de el calor de los manoplos con la destreza de los guantes.
Los errores que evitar
Hay varios errores que evitar al elegir guantes o manoplos para esquiar. En primer lugar, coger una talla demasiado pequeña. Un par demasiado ajustado comprime la mano, reduce la circulación sanguínea y acelera la sensación de frío. Para elegir bien, los dedos deben tocar ligeramente la punta de los guantes dejando un poco de espacio libre. Una talla ajustada también se recomienda a la hora de elegir la ropa interior de esquí.
Después de un día en las pistas, la mayoría de los esquiadores sienten la tentación de secar sus guantes o manoplos de esquí en un radiador. Sin embargo, es un error que puede estropearlos. El calor puede dañar la membrana, resecar el cuero, fragilizar los adhesivos y costuras o afectar al aislamiento. En su lugar, opta por un secado a temperatura ambiente, en un lugar ventilado.
La elección entre guantes o manoplos para esquiar es algo personal. Tanto si prefieres el calor de los manoplos como la precisión de los guantes, no descuides la calidad. Así tus manos estarán bien protegidas.