Vestirse para esquiar no siempre es fácil. Entre la multitud de modelos disponibles y el miedo a tener demasiado cálido o, al contrario, demasiado frío, elegir el conjunto se convierte rápidamente en un verdadero quebradero de cabeza. Sin embargo, existe una técnica que permite vestirse de manera eficaz y disfrutar al máximo de los días en las pistas: el sistema de 3 capas para el esquí alpino. Cimalp te desvela su funcionamiento.
Lo que hay que recordar:
- El sistema de 3 capas optimiza la transpirabilidad, el calor y la impermeabilidad en la montaña.
- La primera capa mantiene la piel seca evacuando la humedad.
- La segunda capa atrapa el aire para conservar el calor.
- La tercera capa actúa como barrera contra el viento, la nieve o la lluvia.
- Las extremidades del cuerpo deben protegerse para limitar las pérdidas de calor.
¿Por qué adoptar el sistema de 3 capas en el esquí?
El esquí se practica en un entorno frío, húmedo y cambiante. En la montaña, el tiempo puede cambiar en cuestión de minutos y es importante poder adaptarse a estas variaciones. La ropa de esquí alpino debe ofrecer así una buena regulación térmica, adaptarse a las condiciones meteorológicas y también a la intensidad del esfuerzo.
La mejor manera de vestirse para el esquí alpino es superponer tres capas técnicas, cada una con un papel específico. Gracias a esto, tendrás la garantía de evacuar la humedad, estar bien aislado del frío y también protegido de los elementos exteriores.
Cuando las condiciones son duras, las tres capas resultan imprescindibles. En caso de tiempo favorable o ante los primeros signos de sobrecalentamiento, solo tienes que quitarte una capa para estar cómodo y abrir las cremalleras de ventilación. Ajustando las capas en el momento adecuado, evitas los resfriados y limitas la transpiración excesiva.
Si las prendas "todo en uno" pueden parecer prácticas, en realidad ofrecen poca versatilidad. Además de carecer a menudo de transpirabilidad, provocando un sobrecalentamiento seguido de un enfriamiento al detenerse, son difíciles de adaptar al esfuerzo y al tipo de esquiador. Como cada perfil es diferente, corres el riesgo de tener demasiado cálido o demasiado frío durante el esfuerzo.
La primera capa transpirable
En el sistema de 3 capas, la primera capa es transpirable. En el esquí alpino, incluso con gran frío, la transpiración es inevitable. Si no se evacúa bien, corres el riesgo de tener frío y sentirte incómodo. La capa base, llevada en contacto con la piel, permite mantener la piel seca asegurando una buena gestión de la humedad.
Para saber cómo elegir la ropa interior de esquí, lo más importante es fijarse en el material. Debes priorizar fibras que evacúen rápidamente la humedad y que resulten cómodas durante todo el día.

Las fibras sintéticas como el poliéster, la poliamida o el elastano son apreciadas por su secado rápido, su resistencia al desgaste y su facilidad de mantenimiento. Son ideales para el esquí en temperaturas moderadas o durante los días más activos.
La lana merino es conocida por su excelente regulación térmica, sus propiedades antibacterianas y su suavidad. Incluso húmeda, tiene la ventaja de conservar el calor. Es perfecta para los largos días fríos en las pistas o para los esquiadores más frioleros.
Por otro lado, la ropa de algodón debe evitarse. Absorbe la humedad sin evacuarla, seca muy lentamente y acentúa así la sensación de frío.
Para elegir bien la primera capa, piensa en priorizar un corte ajustado. Debe adaptarse a las formas del cuerpo sin comprimirlo. Las costuras planas permiten evitar las rozaduras durante los movimientos. En caso de gran frío, las mallas térmicas también aportan más calor bajo el pantalón de esquí.
La segunda capa aislante
La segunda capa del sistema de 3 capas en el esquí alpino es aislante. Su función es conservar el calor. Permite limitar un enfriamiento rápido en tiempo frío o ventoso, pero también mantener el calor durante las fases estáticas como las pausas o los remontes mecánicos.
Varios tipos de prendas pueden hacer las veces de segunda capa. El polar es una apuesta segura. Es fácil de poner o quitar, conserva sus propiedades incluso húmedo, es cómodo y asegura una buena circulación del aire. Lo recomendamos para temperaturas moderadas y para una práctica activa.
Descubre qué polar elegir para el esquí en nuestro artículo dedicado.
El plumífero ligero, de plumón o material sintético, también puede llevarse sobre la primera capa. Ofrece una excelente relación peso/calor, es muy compactable y eficaz con gran frío. Puedes optar por él cuando las temperaturas caen o durante las fases estáticas prolongadas.
La segunda capa es la más modulable del sistema. Puede doblarse, engrosarse o aligerarse. Para mayor comodidad, piensa en adaptar su grosor a tu sensación personal de frío en lugar de a la previsión meteorológica. Así tendrás la garantía de estar bien abrigado, especialmente si eres friolero.
La tercera capa protectora
La tercera capa es protectora. Actúa como barrera frente a los elementos exteriores. Protege del viento, impide que la nieve, la lluvia y la humedad penetren y preserva así la eficacia de las capas internas.
Para elegir bien tu chaqueta de esquí, la hardshell es la opción preferida. A diferencia de la softshell, cuenta con una membrana impermeable y transpirable. Lo ideal es encontrar un buen equilibrio entre estas dos propiedades.

La impermeabilidad de una prenda designa su capacidad de impedir que el agua penetre. Se mide en Schmerber (mm de columna de agua). Para la práctica del esquí alpino en pista, recomendamos elegir una tercera capa con una impermeabilidad de al menos 10 000 mm.
En cuanto a la transpirabilidad, permite limitar el sobrecalentamiento y mantenerse seco durante el esfuerzo. En una prenda, suele expresarse en g/m²/24h, es decir, la cantidad de vapor de agua que el tejido puede evacuar en 24 horas. Si practicas el esquí alpino clásico, se recomienda una transpirabilidad de entre 10 000 y 15 000 g/m²/24h.
Si quieres saber qué pantalón de esquí elegir, ten en cuenta que la impermeabilidad y la transpirabilidad son igual de importantes que en las chaquetas. Sea cual sea la ropa que lleves, las cremalleras de ventilación bajo los brazos o en los muslos son una gran ventaja. Permiten evacuar el calor durante los esfuerzos intensos.
La protección de las extremidades y el mantenimiento
Aunque las 3 capas en el esquí ofrecen una buena protección y regulación de la temperatura, las extremidades no deben descuidarse. De hecho, las pérdidas de calor se producen ante todo por las extremidades, por lo que hay que protegerlas.
Para las manos, puedes optar por guantes o manoplas para el esquí. Si bien las manoplas son más cálidas, ofrecen menos precisión que los guantes. Tu elección depende del nivel de frío y del uso que hagas de ellos.
Para los pies, es esencial elegir bien los calcetines de esquí. Especialmente diseñados para los deportes de invierno, son de lana merino o de materiales sintéticos, con un grosor perfectamente adaptado y una excelente evacuación de la humedad.
Por último, puedes proteger tu cabeza y tu cuello con un pasamontañas transpirable o un gorro fino con braga de cuello. Los cascos de esquí con forro también son interesantes para limitar las pérdidas de calor. Encuentra lo que mejor te convenga.
Para una protección mayor, no descuides tampoco el mantenimiento de tu ropa y accesorios. Sin él, pueden perder sus propiedades, especialmente en impermeabilidad y transpirabilidad. Para un lavado eficaz, usa un detergente especial para ropa técnica, evita los suavizantes y lava a baja temperatura. Por su parte, el secado se hace generalmente al aire libre.
Los errores que hay que evitar con las 3 capas en el esquí
Para vestirse lo mejor posible en el esquí, hay algunos errores que hay que evitar. En primer lugar, superponer demasiadas capas. Si la idea puede parecer buena, en realidad corres el riesgo de comprimir el aire aislante, lo que te aportará menos calor. Además, favoreces la transpiración excesiva y limitas la libertad de movimientos.
Además, otro error frecuente es descuidar la transpirabilidad de una de las capas. De hecho, si una capa no transpira, todo el sistema queda bloqueado. Una ropa interior inadecuada, un plumífero demasiado hermético o una chaqueta poco transpirable pueden atrapar la transpiración, que se acumulará y provocará después una sensación de frío.

Por último, usar ropa de ciudad en las pistas no es recomendable. Los esquiadores ocasionales suelen recurrir a camisetas clásicas, sudaderas de algodón o incluso vaqueros. El problema es que no son ni cortavientos, ni transpirantes, ni suficientemente aislantes para las condiciones de la montaña.
Tanto si esquías de manera ocasional como durante todo el invierno, un equipamiento de calidad es imprescindible. Al optar por el sistema de 3 capas en el esquí alpino, tendrás la garantía de combinar comodidad, rendimiento y disfrute en las pistas, independientemente de las condiciones. Solo te queda encontrar la ropa que se adapte a tus necesidades.
Créditos fotográficos: Simon Gerard y Grégoire Fauquenoi