Un buen material y una indumentaria adaptada son esenciales para esquiar en las mejores condiciones. La elección de la chaqueta no es secundaria: debe proteger del frío y del viento, además de ser impermeable, transpirable y cómoda durante toda la jornada. Pero entonces, ¿cómo elegir la chaqueta de esquí adecuada? Aquí tienes nuestros mejores consejos.
Puntos clave a recordar:
- La impermeabilidad, la transpirabilidad y el efecto cortavientos son criterios esenciales a la hora de elegir una chaqueta de esquí.
- La chaqueta de esquí debe adaptarse ante todo al perfil del esquiador y a sus necesidades.
- Un modelo demasiado ceñido, de mala calidad o mal mantenido puede arruinar una jornada.
Criterios técnicos indispensables
La impermeabilidad
El primer criterio indispensable al elegir una chaqueta de esquí es la impermeabilidad. En montaña, nunca se está a salvo de nevadas imprevistas o precipitaciones de lluvia.
La impermeabilidad de una chaqueta se expresa en milímetros Schmerber. Mide la capacidad del tejido para evitar que penetre el agua. Cuanto más alto sea el valor, más protegerá la prenda. Para esquí en estación, generalmente se recomienda un mínimo de 10 000 mm para permanecer seco todo el día. Para mayor protección, lo ideal es optar por una chaqueta de esquí de 20 000 mm.
La transpirabilidad
La transpirabilidad es el segundo factor clave. En pistas, se alternan fases de esfuerzo intenso con momentos de reposo, en los descansos o en los remontes. Sin una buena evacuación del sudor, corres el riesgo de enfriarte rápidamente.
Para medir la transpirabilidad, se suele utilizar el MVTR. Indica la capacidad del tejido para evacuar el vapor de agua, expresada en g/m²/24 h. Una vez más, cuanto mayor sea el valor, mejor será la transpirabilidad. La mayoría de esquiadores de pista están cómodos con un índice de 10 000 g/m²/24 h. Para una práctica intensa o con temperaturas suaves, es preferible optar por valores de 15 000 g/m²/24 h o más.

El efecto cortavientos
En esquí alpino, el viento es una causa principal de enfriamiento. La combinación de viento, velocidad en pista y exposición en los remontes provoca una caída de la sensación térmica. Es lo que se conoce como efecto windchill.
Para combatir el enfriamiento, opta por chaquetas de esquí equipadas con membranas técnicas de calidad como Gore-Tex o CimaShell® de Cimalp. Garantizan simultáneamente impermeabilidad, transpirabilidad y efecto cortavientos.
Consejos para elegir tu chaqueta de esquí según tu actividad
El esquiador de pista tradicional
La mayoría de los esquiadores de pista eligen una chaqueta de esquí con aislamiento integrado. Esta combina protección exterior y aislamiento térmico en una sola prenda. Así te mantienes cálido, sin necesidad de multiplicar capas.
Ya sea de fibra sintética o de plumón, la chaqueta de esquí con aislamiento integrado ofrece numerosas ventajas. Además de su sencillez de uso, proporciona un calor inmediato y resulta muy cómoda en las pausas o en los telesillas.

El esquiador dinámico o de freeride
Algunos esquiadores tienen una práctica más dinámica o son aficionados al freeride en los laterales de la estación. En este caso, una chaqueta hardshell de tres capas, sin forro, resulta más adecuada. Ofrece una excelente libertad de movimientos, mayor transpirabilidad y máxima modularidad.
Si optas por una chaqueta hardshell, deberás vestirte siguiendo el sistema de las 3 capas para esquí. Este consiste en superponer una capa transpirable, una capa aislante como un polar o un plumífero, y una capa protectora. La elección del aislamiento dependerá del clima y de la intensidad del esfuerzo.
Detalles ergonómicos
Ciertos detalles presentes en algunas chaquetas están pensados para mejorar la comodidad. El faldón paranieve evita que la nieve penetre bajo la chaqueta, lo cual resulta muy práctico si esquías en nieve polvo o en caso de caída. Por su parte, los manguitos bloquean la entrada de nieve, viento o humedad en los puños.
Los bolsillos de las chaquetas de esquí también están sumamente bien pensados. El bolsillo para el forfait te permite pasar los tornos más rápido. Otros bolsillos están diseñados para proteger el móvil o guardar la máscara de esquí.
La capucha protege de nevadas, lluvia o rachas de viento. Algunas son desmontables para mayor versatilidad, mientras que otras son ajustables para ser compatibles con el casco de esquí. Por último, las cremalleras de ventilación se sitúan en puntos estratégicos. Puedes abrirlas en pleno esfuerzo y cerrarlas cuando tu cuerpo se enfríe.

¿Cuáles son los errores que debes evitar?
Elegir una chaqueta de esquí demasiado ajustada
Aunque hay varios factores a tener en cuenta para elegir bien tu chaqueta de esquí, deben evitarse algunos errores. En primer lugar, elegir una chaqueta demasiado ajustada. Limita la libertad de movimientos, impide añadir una capa aislante y reduce la eficacia térmica. En su lugar, te recomendamos optar por un corte entallado pero confortable.
Descuidar la calidad de las costuras y cremalleras
Incluso con una membrana excelente, la chaqueta de esquí puede perder eficacia si la calidad de las costuras y cremalleras no está a la altura. El agua y el viento pueden filtrarse si no están bien diseñadas. Para evitarlo, asegúrate de elegir un modelo con costuras selladas y cremalleras estancas y resistentes.
Descuidar el mantenimiento de la chaqueta
Por último, una chaqueta con un mantenimiento deficiente corre el riesgo de perder sus propiedades impermeables y transpirables. Con el tiempo, la suciedad y los restos de sudor pueden obstruir la membrana. Por ello, es esencial lavar la chaqueta de esquí siguiendo las instrucciones del fabricante y reactivar periódicamente su tratamiento repelente al agua.
Como ves, acertar con la chaqueta de esquí adecuada depende de varios criterios. Para no equivocarte, analiza tus hábitos en pistas y tus necesidades. Así encontrarás el modelo idóneo para esquiar con total confianza.
Créditos de las fotos: Simon Gerard