La chaqueta de esquí protege del frío y de la humedad, manteniéndose transpirable. Aunque se lleve poco, se recomienda lavarla una vez por temporada. Pero por miedo a destruir sus propiedades técnicas o a despegar su membrana, a veces es difícil dar el paso. Te explicamos los pasos a seguir para lavar bien tu chaqueta de esquí.
Lo que hay que recordar:
- Se recomienda lavar tu chaqueta de esquí al menos una vez por temporada para preservar sus prestaciones.
- Un buen lavado pasa por una preparación adecuada, el uso de un detergente adaptado y un ciclo suave.
- El secado es crucial y el calor permite reactivar la deslaminación repelente al agua de la chaqueta.
¿Por qué hay que lavar tu chaqueta de esquí?
Igual que es importante elegir bien tu chaqueta de esquí, es esencial saber cuidarla. Aunque no necesita limpiarse con demasiada frecuencia, para no desgastarla, se recomienda hacerlo al menos una vez por temporada de esquí. Un lavado adecuado permite efectivamente preservar sus prestaciones.
La chaqueta de esquí necesita lavarse por varias razones. Primero, la suciedad reduce la transpirabilidad. Con el tiempo, el sudor, el polvo o los residuos de crema solar se acumulan en la membrana. Sus poros se van obstruyendo progresivamente y el vapor de agua se evacua peor.

Después, la suciedad degrada la impermeabilidad. Las impurezas pueden alterar en particular el tratamiento repelente al agua. En una chaqueta sucia, el agua tiende a saturar el tejido en lugar de perlar en su superficie. Finalmente, la transpiración puede fragilizar las fibras y por tanto reducir su vida útil.
Los pasos para lavar tu chaqueta de esquí
Las chaquetas de esquí vienen con instrucciones de mantenimiento. Si algunos modelos con relleno son más delicados, la mayoría de las chaquetas clásicas se pueden lavar en lavadora. En primer lugar, vacía los bolsillos, cierra las cremalleras y los velcros y afloja los cordones. Luego dale la vuelta a la chaqueta para que la membrana interna quede hacia fuera.
La elección del detergente es esencial para preservar las propiedades técnicas de la chaqueta. Evita los detergentes en polvo que pueden dejar residuos en la membrana y opta mejor por un detergente líquido suave, idealmente diseñado para prendas técnicas.
Para lavar tu chaqueta de esquí, se recomienda un ciclo de lavado suave. Elige un programa sintético o delicado, con una temperatura máxima de 30 °C y un centrifugado muy lento para no dañar las costuras y la membrana. Para evitar roces, también te recomendamos lavarla sola.

El secado y la reactivación del tratamiento repelente al agua
El secado es un paso importante para preservar las propiedades técnicas de la chaqueta de esquí. La solución más sencilla consiste en secarla en plano y al aire libre. Elige un lugar bien ventilado y evita las fuentes de calor directo, como un radiador o una chimenea. Aunque pueda ser tentador, corres el riesgo de dañar las fibras.
Una vez que la chaqueta de esquí esté perfectamente seca, puedes reactivar el tratamiento repelente al agua (DWR). Un aporte de calor ayuda efectivamente al tejido exterior a recuperar su capacidad de hacer que el agua perlé en su superficie. Para ello, te aconsejamos meterla en la secadora a baja temperatura durante unos quince minutos.
Si el agua ya no perla después de varios lavados, también puede ser útil usar un spray reimpermeabilizante. Solo tienes que pulverizarlo de forma homogénea sobre toda la superficie de la chaqueta de esquí. Luego debes dejarla secar para que el producto impregne el tejido y restaure su tratamiento repelente al agua.

Los errores que hay que evitar
Algunos errores hay que evitar para lavar bien tu chaqueta de esquí. Primero, usar suavizante. Al igual que el cloro o el quitamanchas, destruye los poros de la membrana impermeable y puede impedir una buena evacuación de la humedad. Por eso es preferible no usarlo nunca.
La limpieza en seco también está desaconsejada para las chaquetas de esquí. Los disolventes químicos utilizados son demasiado agresivos. Pueden dañar la membrana o el tratamiento repelente al agua. Por eso es preferible optar por un lavado tradicional.
Por último, un enjuague deficiente puede dejar restos de detergente en el tejido. Los residuos bloquean después la transpirabilidad de la prenda. Para evitarlo, se recomienda poner la lavadora una segunda vez, sin producto, para eliminar bien los residuos de detergente.
Lavar tu chaqueta de esquí no es complicado, siempre que sigas algunos pasos. Una vez que la chaqueta esté limpia, seca y su tratamiento repelente al agua reactivado, puedes guardarla en un lugar seco y protegido del polvo. Así estará en perfecto estado para la próxima temporada de esquí.