La elección de tu par de zapatillas de esquí se realiza en función de tu práctica. Interfaz esencial con tus esquís, tus zapatillas deben aportarte comodidad y sujeción del pie. Aquí tienes nuestros consejos para hacer la elección correcta. Cada pie tiene sus particularidades; para elegir bien y no arrepentirte una vez en los esquís, es importante acudir a un profesional que estudiará la morfología de tu pie y te orientará hacia un modelo adecuado.
Elegir zapatillas de esquí adaptadas a tus pies
Elegir una zapatilla adaptada a tus pies (p. ej.: hombre o mujer, número y anchura del pie) es el primer paso para encontrar la zapatilla de esquí ideal. Además, según tu nivel y los terrenos, las necesidades son diferentes. Por eso debes elegir las zapatillas adecuadas para tu práctica.
Es importante medir bien el pie, tanto en longitud como en anchura. El volumen es igual de importante: un pie fino en una zapatilla «ancha» es muy incómodo, el pie se mueve y se pierde precisión. Por eso es importante acudir a un profesional en tienda.
¿Cómo conocer tu talla de zapatillas de esquí?
Si deseas conocer directamente tu talla en Mondopoint (que corresponde a la longitud de tu pie en centímetros), puedes medir tu pie tú mismo.
- Coloca una hoja de formato A3 en el suelo junto a una pared
- Coloca la espalda bien pegada a la pared y los pies también pegados a la pared
- Traza una línea delante del dedo que llegue más lejos sobre la hoja
- Mide y añade 1 cm (máximo) para determinar tu talla de zapatillas de esquí
También es esencial tener en cuenta la anchura metatarsal, que corresponde a la parte más ancha en mm a nivel del antepié (metatarso). Puedes tomar la medida apoyando el pie sobre una regla. Se elige la anchura de la zapatilla en función de las necesidades del esquiador:
- 92 mm: muy estrecho. Reservado para competidores.
- 96 - 98 mm: estrecho. Para pie fino o esquiador en busca de precisión en detrimento de la comodidad.
- 100 mm: anchura media adaptada a la mayoría de los esquiadores.
- 102 mm: para pie ancho.
- 104 mm: para pie muy ancho.
El Flex
Es el nivel de esquí el que determina el flex, es decir, la rigidez de tu zapatilla. Cuanto mayor sea su valor, más rígida es la carcasa. En general, un flex de 60 a 80 se recomienda para esquiadores principiantes o intermedios, ya que ofrece más movilidad y flexibilidad, mientras que el de 90-110 está dirigido a esquiadores avanzados. Un flex a partir de 120 está diseñado para esquiadores expertos. Si eres un esquiador ocasional de nivel medio, no bases tu elección en la precisión y el rendimiento, sino más bien en la comodidad.
El botín interior
El botín interior es el principal elemento de comodidad de tu zapatilla de esquí. Independiente de la carcasa, el botín es desmontable, es decir, se puede retirar y cambiar. Ofrece protección contra el frío y la humedad, manteniendo al mismo tiempo tu pie cálido. ¡Te permite así esquiar con los pies secos! Encontrarás en el mercado botines llamados "termoformados" o de "memory foam". Están desarrollados para adaptarse perfectamente a la forma de tu pie.
Los enganches
Otro elemento de composición de una zapatilla de esquí: los enganches. Permiten cerrar y ajustar el apriete de la carcasa. Según las zapatillas de esquí que elijas, estas pueden estar equipadas principalmente con 3 o 4 enganches. Las zapatillas de esquí con 3 enganches permiten reducir los puntos de presión y ofrecen un apriete por cable con mejor distribución. La mayoría de las zapatillas de esquí tienen 4 enganches, que permiten un apriete más preciso.
Es importante señalar que cada marca de zapatillas de esquí puede tener variaciones de talla y de flex, por lo que siempre se recomienda probar varios modelos para encontrar el que mejor se adapta a tu pie.

Nuestros consejos para no estropear tus zapatillas de esquí
- No dejes tus zapatillas de esquí fuera por la noche: el frío destruirá las capacidades de calefacción del botín interior.
- Saca los botines interiores de las carcasas cuando seques tus zapatillas.
- No coloques tus zapatillas de esquí cerca de una fuente de calor. Déjalas a una distancia prudencial, ya que de lo contrario corres el riesgo de fundir algunas piezas de tu zapatilla de esquí.
- Cuando almacenes tus zapatillas de esquí durante mucho tiempo, ciérralas. Así conservarán su forma original y, por tanto, su rendimiento.
- Una funda para proteger tus zapatillas cuando las almacenas, indispensable para protegerlas de la humedad.
Antes de pasar a la compra, no olvides:
- Tus calcetines de esquí son también un elemento fundamental de la comodidad de tu pie; puedes traerlos en tus pruebas.
- Ten en cuenta que el botín interior se comprimirá un poco después de algunas salidas sobre la nieve.
- El pie debe estar sujeto, pero no comprimido.
- El talón no se despega más de 0,5 cm.
- Que los dedos no toquen la carcasa.
- El apriete debe ser fácil y preciso.