Las prendas de lana merino poseen numerosas propiedades y requieren un cuidado adecuado. A la hora del lavado, muchas personas temen deteriorar sus delicadas fibras. Para prolongar su vida útil lavándolas y secándolas de manera eficaz, es necesario seguir algunas reglas. Descubre todo lo que necesitas saber sobre el cuidado de la lana merino.
¿La lana merino puede encoger?
Las características de la lana merino la convierten en una fibra privilegiada. Es naturalmente antibacteriana. Así, es posible espaciar los lavados simplemente aireándola al exterior. Pero como cualquier material, la lana merino tiene sus ventajas e inconvenientes. Si bien regula la temperatura y resulta suave al contacto con la piel, puede no obstante encoger con el lavado.
En efecto, la lana encoge bajo el efecto del calor o cuando se combina con el agua y el movimiento mecánico. Lavar prendas con agua cálida, con tejidos pesados o abrasivos, o usar un ciclo de centrifugado a alta velocidad representa, por tanto, un riesgo. La secadora, el planchado a alta temperatura y guardar la ropa todavía húmeda tampoco son recomendables. Los tejidos corren el riesgo de encoger, estirarse o desgastarse más rápidamente.
Lavar una prenda de lana merino en lavadora
Antes de lavar tus camisetas de lana merino en lavadora, debes empezar por leer las instrucciones de las etiquetas. Cada marca tiene sus propias recomendaciones sobre el lavado adecuado.
Lo ideal es que las prendas de lana merino se laven por separado del resto de la ropa. Separarlas por colores y darles la vuelta ayuda a prevenir el desteñido y proteger las fibras. Por último, debes asegurarte de no sobrecargar la lavadora. Esto permite reducir los roces.
Durante el lavado, utiliza un detergente especial para lana, de pH neutro y sin enzimas. Evita los suavizantes, que recubren las fibras y alteran sus propiedades termoreguladores. Por último, elige un programa para lana o delicados. La temperatura no debe superar los 30 °C y el centrifugado debe realizarse a baja velocidad, idealmente entre 400 y 800 rpm. De lo contrario, las fibras corren el riesgo de deformarse.

Lavar a mano una prenda de lana merino
El cuidado de la lana merino también puede hacerse a mano. Si la mayoría de las prendas están ahora tratadas como "superwash", las piezas de punto muy fino como la ropa interior térmica de lana merino son especialmente delicadas. En ese caso, se recomienda evitar la lavadora. Las fibras sufrirán menos fricciones y su vida útil se prolongará.
El lavado a mano puede hacerse en un fregadero o una palangana llena de agua fría o tibia. Al igual que con el lavado en lavadora, la temperatura nunca debe superar los 30 °C y se recomienda un detergente especial para lana.
Sumerge las prendas en el agua. Déjalas luego en remojo entre cinco y diez minutos para que el detergente penetre bien en las fibras. Trata el tejido con suavidad, realizando movimientos circulares, pero sin torcerlo ni frotarlo nunca. Finalmente, aclara con agua limpia.
Una vez terminado el lavado, no escurras ni aprietes la ropa húmeda. En su lugar, te recomendamos enrollarla en una toalla limpia y presionar suavemente. Así eliminarás el exceso de agua sin deformar la lana.
Secar sin riesgo una prenda de lana merino
El secado es una etapa clave en el cuidado de la lana merino. Si el lavado en lavadora es generalmente posible, el secado en secadora está prohibido. El calor y el movimiento intenso hacen que la lana encoja y se apelmace. En este caso, incluso un programa para lana o frío puede resultar demasiado agresivo.

Por ello, se recomienda el secado al aire libre. Elige un lugar ventilado y a la sombra, ya que la luz solar puede desvanecer los colores y fragilizar las fibras. Para secar bien tus prendas de lana merino, opta por un secado en plano sobre una toalla en lugar de en una percha, que tiende a estirar la lana. Ten también en cuenta el tiempo de secado, que suele ser más largo que el de las prendas de fibras sintéticas o de algodón.
Para evitar cualquier deformación, devuelve las prendas a su forma inicial. Como la lana merino es un material que recupera su forma de manera natural, el planchado generalmente puede evitarse. Si realmente necesitas hacerlo, una nube de vapor a baja temperatura es suficiente.
Una vez que las prendas estén limpias y secas, solo queda guardarlas correctamente. Lo ideal es doblarlas en lugar de colgarlas en una percha. Elige un lugar fresco y seco, y protégelas de las polillas. Para ello, guárdalas en una bolsa de algodón transpirable o añade bolas de cedro o saquitos de lavanda. Tu lana merino se mantendrá impecable temporada tras temporada.