Cuando sales a bajar pistas negras o de cualquier otro color, seguro que piensas en la calidad de tus esquís, tus fijaciones, tu casco y tu ropa de esquí… ¡pero quizá no en la de tus gafas de esquí! Y, sin embargo, son un accesorio esencial que conviene elegir bien. Descubre qué aspectos debes tener en cuenta para escoger tus gafas de esquí.
Los criterios clave para elegir tu máscara de esquí
La elección de la pantalla
La pantalla es, sencillamente, la superficie a través de la que ves con tus gafas. A veces se la llama «cristal», aunque este material ya no se utiliza en las gafas de esquí y snowboard. La mayoría de las pantallas son de policarbonato o acetato: materiales mucho más económicos, resistentes y menos peligrosos en caso de rotura.
Existen cuatro categorías de pantallas según la visibilidad y las condiciones meteorológicas:
- Categoría 1: máscara de esquí para mal tiempo. Para baja luminosidad, realza los contrastes y mejora la percepción del relieve con tiempo nublado o niebla.
- Categoría 2: máscara de esquí para todo tipo de clima, versátil, para usar en días ligeramente nublados o con poco sol.
- Categoría 3: máscara de esquí para buen tiempo, ideal para días soleados y despejados. Protege del deslumbramiento.
- Categoría 4: máscara de esquí para alta luminosidad. Evita el deslumbramiento en condiciones de sol extremo.
A esto se suman otras características que mejoran el confort visual:
- Lente polarizada: neutraliza los reflejos en la nieve y aumenta los contrastes.
- Lente fotocromática: se adapta rápidamente a la luminosidad ambiental y a la intensidad de la luz.
- Lente de espejo: refleja la luz.
La elección de la pantalla debe responder a las condiciones meteorológicas más habituales en tus salidas. Aunque prever el tiempo con exactitud es difícil, es recomendable disponer de al menos dos máscaras para cubrir cualquier situación. Puedes optar por una de categoría 1 o 2 para días cubiertos y una de tipo 3 o 4 para jornadas de sol radiante.
La forma de la pantalla también es importante. Debe cubrir ampliamente el rostro y llegar hasta la altura de las cejas. Por supuesto, debe proteger de los rayos UVA y UVB y contar con un tratamiento antirrayaduras para prolongar su vida útil. Por último, una doble pantalla actúa como barrera térmica y reduce notablemente la formación de vaho. Es clave para tu confort y para mantener una visión impecable.

Prestar atención a la calidad de la espuma
La espuma de una máscara de snow es fundamental para el confort en el rostro. Su densidad, calidad y grosor son esenciales para evitar molestias.
Lo ideal es elegir una máscara de esquí con espuma de densidades múltiples. Una máscara con espuma de triple densidad ofrecerá un confort superior, eliminará los puntos de presión y apenas se sentirá en el rostro.
Imprescindible contar con aberturas de ventilación
Las aberturas permiten ventilar la máscara. Contribuyen a evitar el vaho en la pantalla y eliminan la sensación de humedad en el interior. Una buena ventilación en la máscara de esquí mejora el confort y marca una gran diferencia a lo largo de las horas en las pistas.
Una buena correa para una máscara de snow bien ajustada
La correa está pensada para asegurar una buena sujeción. La máscara no debe moverse a gran velocidad y su ajuste a la cara debe ser preciso para evitar el vaho. Es necesario contar con una cinta con regulación milimétrica para que quede bien ajustada. También conviene asegurarse de que sea fácil de manipular y ajustar, y lo bastante ancha para garantizar un soporte óptimo.