Una de las preguntas que me hacen con más frecuencia es: «¿qué itinerario me recomiendas para un trekking?» y a menudo esta pregunta viene de un principiante. ¡Y es muy difícil responderla de buenas a primeras, sin conocer mejor las aspiraciones de la persona, sus capacidades y su motivación! Así que aquí, reunidas, están las preguntas clave que hay que hacerse y algunos elementos de reflexión para elegir su primer trekking.
Pero primero, vamos a definir qué es el trekking: en su origen no es más que una palabra para designar el senderismo de varios días en regiones montañosas. Hoy en día la definición se ha ampliado un poco y agrupa todos los senderismos itinerantes de varios días.

Elegir su primer trekking: ¿qué duración?
La duración del trekking dependerá esencialmente de tu capacidad física y mental para poder caminar en autonomía varias horas al día. Y también de soportar un confort limitado en vivac o en refugio. Un primer trekking ideal para empezar es de unos 5 días: es suficiente para disfrutar del senderismo itinerante sin ser demasiado largo para evitar una fatiga pronunciada. En cualquier caso, debes disponer de al menos una semana para poder acceder a tu itinerario y salir de él correctamente sin ir demasiado apurado de tiempo.
¿A dónde ir?
La mayoría de los trekkings transcurren en un entorno montañoso. Pero existen excepciones, por supuesto. Si optas por la montaña, queda elegir el tipo de montaña: más o menos cerca de casa, más o menos alta, más o menos aislada. Tu elección deberá estar dictada tanto por tu capacidad como por tu tiempo disponible. ¡Un trekking en la Cordillera de los Andes no exige el mismo esfuerzo ni el mismo tiempo disponible que 5 días en los montes de Auvernia! Dosifica con cuidado tus primeros trekkings. Todos hemos soñado con parajes lejanos e inmensos, pero para probar tu capacidad de montar un vivac y vivir en autonomía es dar un salto un poco grande. Para empezar, precisamente, te recomiendo una vuelta a los Monts d'Auvergne o una ruta por el Queyras o el Mercantour. Allí te harás las armas sin grandes riesgos y disfrutarás sin duda del camino.
Graduar la dificultad
El trekking es por esencia accesible a todos los que disfrutan caminar, sea cual sea su nivel. Pero hay diferencias importantes de dificultad entre los itinerarios. La dificultad de un itinerario está ligada a 2 criterios principales: la duración y el desnivel.
Un principiante podrá hacer fácilmente 4 horas de marcha al día con poco desnivel. Un caminante con buena condición física engullirá sin problemas 4 a 6 horas de marcha al día con un desnivel de entre 400 y 700 metros por etapa. Un muy buen caminante, deportista y entrenado, hará más de 6 horas de marcha al día con un desnivel de entre 600 y 1000 metros cada día. Un trekker experimentado que ha recorrido multitud de senderos realizará más de 6 horas de marcha al día con un desnivel de unos 1000 metros por día, en total autonomía.
Atención, estos valores son valores diarios, repetidos durante varios días. Si estás poco entrenado y ya has hecho 7 horas de marcha un domingo, no imagines demasiado rápido que podrás hacerlo fácilmente todos los días con una mochila bien cargada y, encima, durante 6 o 7 días seguidos.
¡Procede por etapas y de forma progresiva! Empieza por un trekking fácil y luego pasa al nivel superior. No saltes los niveles demasiado deprisa. ¡Es una cuestión de salud y de seguridad!
¿En grupo o en solitario?
Mi consejo es no hacer tu primer trekking en solitario. Por razones de seguridad, pero también de moral: en grupo nos apoyamos, nos motivamos y progresamos más fácilmente. Después, si te gusta la libertad, podrás salir solo cuando tengas un poco de experiencia. Pero lo ideal es partir con algunos amigos o en familia. El sendero parece menos largo, los golpes de cansancio más llevaderos, y la mochila será normalmente menos pesada, ¡porque compartimos algunas cosas! Evita los grupos demasiado numerosos y procura también un equilibrio entre las capacidades de cada uno.

¿Refugio o autonomía total?
Hay que entender bien que la autonomía total implica llevar la tienda, el plumón, los utensilios de cocina y la comida. ¡Un peso nada despreciable sobre los riñones! Dicho esto, también hay grandes ventajas: puedes dormir donde quieras (o casi), puedes acortar o alargar las etapas como mejor te parezca y estás más cerca de la naturaleza, encontrando una paz muy agradable. El peso adicional que hay que llevar para un trekking en total autonomía es de 5 a 7 kg. Siempre es posible combinar refugio y autonomía y tomar algunas comidas en refugio, por ejemplo. Ganas un poco en peso de comida y, sobre todo, disfrutas de comidas «placer» con algo distinto a los liofilizados. Para los principiantes, será mejor evitar la autonomía total en los primeros recorridos. La presencia del refugio es a veces reconfortante y ofrece puntos de seguridad en el itinerario.
Elegir tu primer trekking es esencial: condicionará tu placer y tus ganas de repetir. ¡Sé humilde al principio y no busques demasiado lejos! Un entorno familiar en un terreno algo conocido es siempre más fácil para hacerse las armas que un lugar lejano cuya lengua no hablas y cuyo clima no has imaginado realmente. ¡Y por qué no buscar un amigo un poco más experimentado que te acompañe en tu primer trekking: es una buena manera de aprender y acumular experiencia, sintiéndote al mismo tiempo seguro!