Cada día se producen cerca de 6000 esguinces de tobillo, lo que representa alrededor del 20 % de las lesiones relacionadas con la práctica deportiva. Aunque a menudo se perciben como lesiones menores, los esguinces de tobillo pueden provocar secuelas graves. Por eso es crucial comprender bien cómo actuar de inmediato tras un esguince para evitar complicaciones y favorecer una recuperación rápida.

¿Qué es un esguince de tobillo?
Un esguince de tobillo se produce cuando un ligamento del tobillo sufre una distensión o un desgarro. Existen dos ligamentos principales en el tobillo: el ligamento lateral externo (compuesto por tres fascículos) y el ligamento lateral interno. La mayoría de los esguinces afectan al ligamento externo y varían según la gravedad de la lesión. Junto con la fractura por estrés, es una de las lesiones más comunes en carrera.
Los esguinces de tobillo se clasifican en cuatro grados de gravedad:
- Grado 0: Esguince leve, también llamado torcedura, con una simple distensión del ligamento.
- Grado 1: Desgarro parcial del fascículo anterior del ligamento.
- Grado 2: Desgarro parcial de los fascículos anterior y medio.
- Grado 3: Rotura completa o desgarro de uno o varios ligamentos.

¿Cómo evaluar la gravedad de un esguince de tobillo?
Antes de acudir al médico, puedes hacerte una idea de la gravedad del esguince según ciertos criterios. Si escuchas un chasquido en el momento del incidente o si eres incapaz de seguir caminando de inmediato, puede indicar una lesión más grave. Un edema importante que aparece con rapidez también es un signo de gravedad. No obstante, es primordial consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso.
Errores que debes evitar tras un esguince de tobillo
Cuando sufres un esguince de tobillo, es fundamental no cometer ciertos errores que podrían empeorar la situación. Estos son los comportamientos que debes evitar por completo:
1. Probar el tobillo
Es habitual escuchar consejos como «¡levántate y sigue, mientras aún esté caliente!». Sin embargo, este enfoque es arriesgado y puede empeorar la lesión. Es preferible seguir el principio RICE, que consiste en:

- Rest: Reposo para la articulación.
- Ice: Aplicar hielo para reducir la inflamación.
- Compression: Aplicar una compresión suave alrededor de la zona afectada.
- Elevation: Elevar el tobillo para reducir la hinchazón.
2. Tomar antiinflamatorios demasiado pronto
Aunque los antiinflamatorios pueden ser útiles para aliviar el dolor, es preferible evitarlos durante las primeras 48 horas tras el incidente. Estos medicamentos pueden interferir en la regeneración de los tejidos dañados y ralentizar la curación de los ligamentos.
3. No consultar a un médico
Aunque el dolor parezca soportable, consultar a un médico es esencial tras un esguince de tobillo. A menudo, se necesita una radiografía o una ecografía para evaluar el alcance de las lesiones. Es posible que las lesiones internas no sean visibles a simple vista.
4. Mantener puesta la zapatilla lesionada
Es habitual pensar que hay que dejarse la zapatilla puesta para evitar que el pie se hinche. Sin embargo, no es la zapatilla, sino la elevación del pie lo que impedirá la hinchazón. Además, tendrás que quitarte la zapatilla tarde o temprano para tratar la lesión correctamente.

5. Utilizar muletas de inmediato
Las muletas pueden ser útiles si el dolor es demasiado intenso para caminar, pero si no puedes apoyar el pie en el suelo, es preferible que te lleven en brazos o te evacúen, antes que usar muletas de forma precipitada. La opinión de un médico sigue siendo indispensable para evitar malas prácticas.
Si sospechas de un esguince de tobillo, guarda reposo de inmediato y consulta rápidamente a un profesional de la salud. Un diagnóstico precoz permitirá prevenir complicaciones y evitar que la lesión se vuelva crónica. Siguiendo estos consejos de precaución, reducirás el riesgo de lesiones graves y dolores persistentes. Además, para prevenir los esguinces, asegúrate de llevar calzado de marcha adecuado para tu actividad, de calentar antes de tus salidas y de adaptar el ritmo al terreno. ¡La prevención sigue siendo la mejor solución para disfrutar plenamente de tus aventuras en la montaña!