Para que tu saco de dormir siga siendo cómodo y bien aislante, debes cuidarlo. De hecho, una vez dañado por la humedad o corroído por parásitos, ya no te mantendrá cálido. Así que antes de que sea demasiado tarde, deberías sacarlo de tu bolsa y ocuparte de él. Pero ¿cómo mantener y lavar el saco de dormir?
Doblar el saco de dormir, no es tan buena idea
Te dices que doblar tu saco con cuidado y guardarlo en su bolsa de compresión es la mejor manera de mantenerlo intacto. Sin embargo, al doblarlo con regularidad, dañas el relleno y notarás el frío atravesar las zonas de doblado cuando lo uses y ya no estará muy cálido. Para conservar su volumen, te aconsejamos aplastarlo en su bolsa sin doblarlo y teniendo cuidado de deshacer todos los cordones de ajuste antes. De esta manera, los pliegues nunca estarán en los mismos lugares y el relleno de tu saco siempre estará distribuido de manera uniforme. Es por tanto un truco útil para mantener el saco de dormir.
Trucos para mantener y lavar el saco de dormir
Durante las rutas de senderismo, siempre que tengas la oportunidad y después de cada viaje, abre tu saco y sacúdelo para devolverle su esponjosidad y redistribuir el relleno. Luego, airealo hasta que no quede humedad. Por último, si dispones de espacio para colocarlo bien plano sin poner nada encima, sería lo ideal. Pero si te falta espacio, hay otras soluciones. Por ejemplo, puedes guardarlo en una bolsa de malla grande, generalmente entregada con tu saco de dormir, o en su defecto, puedes usar una funda de almohada grande. Guárdalo en un lugar fresco y seco.

Después de varios viajes, por mucho que sacudas y airées tu
saco de dormir pero a veces nada funciona, conserva algunos olores. Cuando tu saco de dormir empieza a desprender un olor desagradable y a tener una capa de grasa en el tejido interior, la única solución es el lavado. Aquí tienes algunos consejos para mantener y lavar el saco de dormir. En primer lugar, debes saber que si el relleno de tu saco de dormir está compuesto de fibras sintéticas, su lavado frecuente hace perder volumen al relleno. Su aislamiento será por tanto menor. En cambio, si contiene plumón, un buen lavado le devolverá su esponjosidad. También tienes la opción de lavar solo parcialmente tu saco para no gastarlo demasiado rápido. La mayoría de las veces, las zonas del cuello y de la capucha serán las más grasas debido a la transpiración.
El lavado del saco de dormir
Para ayudar en esta tarea bastante delicada, aquí tienes algunos trucos para mantener y lavar el saco de dormir. Antes de ponerse manos a la obra, lo primero que hay que hacer es consultar la etiqueta de tu saco de dormir, ya sea de plumón o de fibras sintéticas, para saber si puede pasar por la lavadora o no. Tendrás por tanto dos opciones posibles: el lavado a mano o en lavadora.
Si tu saco de dormir está realmente sucio, es conveniente dejarlo en remojo durante algunas horas en agua tibia jabonosa y pasar un pequeño cepillo por las partes más sucias. Después, presiona por encima con las palmas de tus manos para que el agua atraviese el tejido y el detergente actúe en profundidad. Si tienes un saco de plumón, usa un detergente específico para obtener un mejor resultado y no dañar tu saco de dormir. Para terminar, aclara bien tu saco de dormir.
Si prefieres dejar que lo haga la lavadora, introduce tu saco de dormir del revés. Una vez que hayas elegido el programa específico para lavar la ropa delicada, pon tu lavadora a 30°C. Y el pequeño truco que evita que el relleno de tu saco de dormir forme grandes bolas es meter pelotas de tenis en la lavadora. Mantener y lavar el saco de dormir se recomienda para poder conservarlo mucho más tiempo.
El secado: una etapa delicada
Esta última etapa debe realizarse con gran cuidado. Puedes secar tu saco de dormir en la secadora, siempre con las pelotas de tenis, y terminar el secado al aire libre sobre una superficie plana. Si no usas la secadora, abre tu saco de dormir y extiéndelo sobre una superficie plana al aire libre, al exterior si es posible. Recuerda darle la vuelta de vez en cuando y distribuir bien el relleno. Una vez que tu saco esté bien seco, puede guardarse hasta tu próximo viaje.