Es un tema de candente actualidad: ¿cómo protegerse de los mosquitos? De hecho, con la proliferación de mosquitos tigre, los casos anteriores de chikunguña y ahora el virus del zika además del dengue, sobran razones para repasar las bases de la protección antimosquitos, sobre todo de viaje por regiones tropicales y haciendo senderismo o trekking.
¿Qué riesgos corremos?
En el 99 % de los casos, hay que reconocer que la molestia de los mosquitos se limita a picores y rojeces. Sin embargo, resultan muy desagradables y cada persona reacciona de forma diferente. En cualquier caso, pueden arruinar algunas noches de sueño y provocar un malestar persistente durante varios días.

Aunque los casos graves son poco frecuentes, no hay que tomárselos a la ligera:
El chikunguña es una enfermedad viral transmitida al ser humano por mosquitos infectados. Provoca fiebre persistente y artralgias (dolores articulares) severas. Otros síntomas son mialgias, dolores de cabeza, náuseas, fatiga y diversas erupciones cutáneas. No existe cura para esta enfermedad. El tratamiento es fundamentalmente sintomático.
El dengue es una infección viral transmitida también por mosquitos. Esta infección provoca rápidamente un cuadro de tipo gripal y en ocasiones puede evolucionar hacia complicaciones potencialmente mortales, denominadas dengue grave o hemorrágico (sobre todo si se contrae el dengue por segunda vez). La incidencia mundial del dengue ha aumentado de forma espectacular en las últimas décadas. Actualmente, se puede considerar que casi la mitad de la población mundial está expuesta al riesgo de dengue.
El dengue hace estragos en las regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo, con predilección por las zonas urbanas y semiurbanas.
La enfermedad por el virus del Zika se debe a un virus transmitido por mosquitos del género Aedes. Las personas afectadas presentan por lo general fiebre moderada, erupción cutánea (exantema) y conjuntivitis. Normalmente, estos síntomas desaparecen en un plazo de 2 a 7 días. Actualmente no existe ningún tratamiento ni vacuna específicos.
Como ves, los mosquitos y las garrapatas pueden transmitir enfermedades a veces graves. Existen pocos tratamientos en caso de infección, por lo que la mejor prevención consiste en protegerse de forma eficaz y preventiva contra las picaduras de mosquitos.
¿Cómo protegerse de los mosquitos?
¡Lo primero que debes hacer es evitarlos! Para maximizar tus opciones de no cruzarte con mosquitos, aléjate de todo lo húmedo: charcas, terrenos pantanosos, acumulaciones de agua… en general, de todas las aguas estancadas. Mantente apartado de cualquier recipiente con agua corrompida o estancada desde hace varios días. Lleva ropa que te cubra y ofrezca una protección óptima: manga larga arriba y abajo, junto con un par de calcetines altos, te garantizarán una barrera perfecta. Por último, ¡para evitarlos también hay que conocer sus horarios! Por lo general, el pico de actividad de los mosquitos se produce a primera hora de la mañana, justo antes de salir el sol, y al atardecer, tras la puesta. Sin embargo, los conocidos mosquitos tigre, portadores de virus, atacan también de día, ¡así que mucha precaución!

Es sencillo y parece de sentido común, pero la primera barrera para protegerse contra los mosquitos es la ropa. Cuanta más superficie de piel dejes al descubierto, más aumentas las probabilidades de que te piquen: ¡es de cajón! Dicho esto, resulta difícil estar completamente cubierto de pies a cabeza, pero es una precaución muy útil en países de riesgo y también durante excursiones por el bosque, por ejemplo, o en los momentos más propicios para sus ataques.
Consejos variados
Llevar ropa cubierta de colores más bien claros. Las prendas oscuras, que retienen el calor, atraen a los mosquitos de forma muy eficaz.
Ducharse después de un esfuerzo, ya que el sudor es un atrayente muy potente.
Pon a funcionar un ventilador o el aire acondicionado en las habitaciones equipadas, ya que a los mosquitos no les gusta ni el viento ni el aire fresco.
Evitar los perfumes y productos perfumados que los atraen.
Equípate con una mosquitera: las puedes encontrar plegables y transportables que se transforman en una especie de campana para colocar dentro de tu tienda o sobre tu cama. ¡Es la mejor protección en países tropicales y no se ha inventado nada mejor desde entonces! Si tienes niños pequeños es el equipamiento obligatorio: los repelentes y los insecticidas no son aptos para bebés.
En zonas de riesgo, instala también mosquiteras en las ventanas. Este consejo también se puede aplicar sin problemas en cualquier lugar: existen mosquiteras (una especie de cortinillas ligeras) que se adaptan fácilmente a las ventanas.
Los repelentes cutáneos
Los repelentes cutáneos se presentan a menudo en espray; en tal caso, hay que evitar pulverizar directamente hacia los ojos y las mucosas, aunque también existen fórmulas en crema o gel.
Aunque abundan las referencias y marcas de repelentes, las sustancias activas utilizadas son más reducidas. Los productos recurren sobre todo al DEET (N,N-dietil-meta-toluamida), al IR3535, a la icaridina, a extractos de plantas, a la citronela o a algún aceite esencial. Los productos más eficaces son a base de DEET al 30 o 50 %. Están recomendados en todas las zonas donde los mosquitos puedan transmitir el dengue, el chikunguña o la malaria.
Los fabricantes suelen ser bastante optimistas con la duración de la protección y anuncian 8 horas, a veces más. En realidad, siempre es menos y varía según la persona y el contexto (lluvia, sudor…). Cuando un producto es eficaz, la duración media de protección medida en pruebas de laboratorio suele rondar las 4 horas. Básicamente, hay que volver a aplicar una capa en cuanto sientas que los mosquitos se acercan. Así de simple.
Los otros productos
Insecticidas
Deben matar a los mosquitos, por lo que necesitan moléculas químicas adaptadas. Utilizan sustancias activas nocivas para la salud, así que conviene hacer un uso moderado de ellas.
Los aerosoles que contienen un insecticida de la familia de los piretroides tienen una eficacia formidable. En las etiquetas, en el apartado de composición, estas sustancias se identifican por su nombre terminado en «trina» (transflutrina, tetrametrina…).
En general, utiliza el insecticida solo si detectas una invasión de mosquitos por la noche en una habitación que se ha quedado abierta. No lo uses para rociar toda una casa a modo de prevención. Y sobre todo no te quedes en la nube durante los 15 minutos posteriores a la pulverización.
Los difusores eléctricos que se conectan a un enchufe son a veces eficaces, a veces menos. Depende de su composición, aunque todos emplean también piretroides como sustancia insecticida.
Las espirales para quemar que contienen una molécula de la familia de los piretroides son bastante eficaces, pero deben utilizarse exclusivamente en exteriores y actúan en un radio de 1 m a 1,5 m como máximo.
La ropa antimosquitos
Por último, existe una solución que mucha gente aún no conoce y que además está especialmente adaptada para ir de viaje, de trekking o de senderismo: se trata de la ropa antimosquitos, especialmente eficaz para protegerse de los mosquitos. Hay de varias clases, pero creo conveniente llamar tu atención sobre una innovación interesante y biológicamente saludable. Desde hace poco, una molécula, la quitina, secretada de forma natural por los crustáceos, se utiliza como repelente natural contra los mosquitos. Todo tipo de prendas de viaje están impregnadas de ella: pantalones cortos, pantalones largos, camisas, camisas de manga corta...
No solo es un producto natural, sino que carece de olor, no tiene consecuencias para la piel humana y no requiere ningún esfuerzo. Se acabó el tener que acordarse de embadurnarse de loción o temer dejarte el espray en la habitación del hotel. Te pones tu ropa antimosquitos por la mañana y ya estás protegido. Tu protección actúa al instante y sin límite de tiempo. Es una primera barrera muy eficaz para mantener a raya a estos pequeños insectos. Además, nada delata en estas prendas que incorporan protección: ni olor, ni residuo, ni color. ¡Una protección invisible, en definitiva!

Por descontado, nada te impide combinar esta solución natural, eficaz y sin esfuerzo con las opciones clásicas para una eficacia máxima. ¡Te toca valorar según el riesgo y la intensidad de las nubes de estos pequeños depredadores!
En cualquier caso, se trata de un medio de protección muy práctico, poco costoso (un ligero suplemento sobre el precio de una prenda clásica) y que garantiza un mínimo de protección a lo largo del tiempo. Sales por ejemplo a hacer senderismo: si al cabo de unas horas tu espray pierde eficacia y te planteas volver a aplicártelo sobre el cuerpo, sabes que al menos llevas una prenda antimosquitos que repelerá a los atacantes más osados y actuará como una primera barrera de protección pasiva.
Por supuesto, no hay que caer en una paranoia exagerada, pero protegerse contra los mosquitos no debe tomarse a la ligera. Unas reglas de sentido común y las herramientas adecuadas bastan para alejar la mayor parte de la amenaza. Es lo mínimo para conservar cierto confort y no pasar un día o una noche entera a merced de molestos picores. Con nuestros consejos y una buena elección de ropa de viaje, por ejemplo, tendrás prácticamente la certeza de disfrutar al máximo de tus rutas o de tus viajes, incluso en los países tropicales más expuestos.