¿Por qué elegir una chaqueta softshell?
Si como yo eres un apasionado del senderismo en montaña, seguro que ya te has enfrentado al dilema de elegir la ropa adecuada para una salida. De hecho, cuando se busca optimizar el peso de la mochila, la comodidad y la seguridad frente a las condiciones meteorológicas, suele ser un auténtico rompecabezas que exige una buena dosis de reflexión.
Por supuesto, todos conocemos la famosa regla de las 3 capas, que sigue siendo la base indiscutible para equiparse. Una primera capa formada por ropa interior que mantenga el calor y evacue el sudor; una segunda capa cuyo objetivo es retener el calor y aislar del frío... y, por último, la tercera capa, que debe aportar un mínimo de abrigo pero, sobre todo, protegerte del mal tiempo siendo impermeable y cortavientos. Con la evolución de la tecnología, hoy existen productos diseñados para responder a condiciones concretas que van un paso más allá de esta doctrina de las 3 capas.
Y, en particular, quiero hablarte aquí de las chaquetas softshell. En mi opinión, no pueden faltar en el armario de ningún senderista que se precie, ya que ofrecen una comodidad insuperable y una polivalencia sumamente práctica.
En efecto, la chaqueta softshell es una prenda que combina la segunda y la tercera capa: un forro polar cálido y transpirable (sobre la ropa interior técnica que elijas) cubierto por un tejido o una membrana perlante (el agua resbala por la superficie) y cortavientos. Y, por encima de todo, las chaquetas softshell están confeccionadas con materiales muy agradables de llevar, bastante elásticos y muy ligeros, por lo que ocuparán poquísimo espacio en tu mochila. En el aspecto práctico, son prendas que permiten una gran libertad de movimientos y se ajustan al cuerpo para facilitar una actitud dinámica y deportiva.
¿En qué condiciones utilizar tu chaqueta softshell?
Para responder a esta pregunta, ¡es mejor explicar cuándo no debes usar tu chaqueta softshell! Claramente, no está pensada para condiciones extremas. Si vas a salir con frío muy intenso, riesgo de nevadas fuertes o lluvia torrencial, déjala en casa.
En cambio, para una salida en la que el tiempo pueda presentarse algo frío, con un poco de viento o incluso una llovizna, la chaqueta softshell será tu compañera ideal. Te protegerá del frío garantizándote una gran comodidad de uso y, gracias a sus propiedades repelentes al agua, te aislará de la humedad. Sin embargo, es fundamental tener claro que la chaqueta softshell rara vez es impermeable (aunque cada vez hay más en las gamas técnicas). Su tejido perlante te protegerá de chubascos ligeros, pero no de nevadas intensas ni de lluvias continuas y torrenciales. En esos casos no puedes prescindir de una prenda totalmente impermeable, a riesgo de pasar una jornada realmente incómoda.
El uso de la chaqueta softshell resulta ideal cuando dominas mínimamente la previsión meteorológica (como todo senderista experimentado que se precie) y las perspectivas anuncian una jornada estable.
Por ejemplo, recuerdo el año pasado una jornada de senderismo en el macizo de la Vanoise donde la previsión anunciaba frío en altura con un 30 % de probabilidad de lloviznas. Opté por una chaqueta softshell y el resultado fue perfecto: ni demasiado calurosa en las cotas templadas, protegiéndome del frío en las zonas altas y aislante frente a los 2 chubascos suaves que atravesamos (uno de 20 minutos y otro más débil de 40). En la práctica resultó comodísima, ofreciendo total libertad de movimiento con un peso mínimo.
Como ves, este tipo de prenda resulta muy útil en condiciones intermedias. Y a lo largo del año abundan estos días: ni demasiado calurosos, ni demasiado fríos, ni extremadamente húmedos. Por eso, la inversión en una chaqueta así se amortiza muy rápido, más aún teniendo en cuenta que hoy en día existe una amplia oferta de chaquetas softshell a precios muy ajustados y plenamente justificados por la calidad de sus materiales.
La chaqueta softshell es la compañera perfecta para salidas de un día con una previsión meteorológica controlada. En cambio, para una travesía de varios días resulta difícil depender exclusivamente de ella. A menudo no tendrás más remedio que llevar contigo una prenda para frío extremo y una chaqueta totalmente impermeable para lluvias intensas. Aun así, no la dejes fuera de la mochila: seguro que habrá una o dos jornadas en las que podrás usarla sin problemas.
Pero existen otros argumentos de peso para hacerse con una chaqueta softshell. En primer lugar, los materiales utilizados ofrecen un acabado atractivo con cortes modernos y favorecedores. Además, su polivalencia la convierte en un imprescindible también para el día a día en la ciudad. La chaqueta softshell se adapta a la perfección a una salida de ocio en bicicleta de montaña, a los desplazamientos urbanos en bici o a cualquier actividad al aire libre que requiera una protección eficaz contra el frío. Por ejemplo, tengo una chaqueta softshell que utilizo habitualmente para rodajes suaves a primera hora en pleno invierno: me garantiza una prenda transpirable, bastante cálida y lista para afrontar cualquier imprevisto meteorológico leve.
En conclusión, la chaqueta softshell es una apuesta segura. Ofrece una comodidad inigualable y permite afrontar multitud de situaciones meteorológicas con total tranquilidad. No lo dudes más y echa un vistazo a la web de Cimalp, donde encontrarás una amplia selección de chaquetas softshell diseñadas para protegerte eficazmente y garantizarte el máximo confort en tus actividades favoritas.