En senderismo, trail running o esquí, una vestimenta inadecuada puede volverse incómoda rápidamente: pasar demasiado calor o demasiado frío, llevar prendas inadecuadas o cargar con exceso de ropa. Para solucionar este problema, la técnica de la cebolla es la opción ideal.
¿Qué es la técnica de la cebolla?
La técnica de la cebolla es muy utilizada en deportes de montaña como el senderismo, el alpinismo, el trail running, la carrera o el esquí. Al igual que una cebolla, consiste en superponer varias capas de ropa en lugar de llevar una sola prenda gruesa. Esto permite optimizar el rendimiento gracias a una mejor regulación térmica.
Las ventajas de la técnica de la cebolla son numerosas. La más destacada es su adaptabilidad y confort: puedes quitarte o ponerte una capa según la intensidad del esfuerzo y la meteorología. El aire retenido entre las capas mejora el aislamiento y proporciona una gran eficiencia térmica. El sudor se evacua mejor, lo que evita que el cuerpo se enfríe. Además, un mismo equipo puede adaptarse a distintas estaciones y actividades, algo imprescindible para los apasionados de los deportes de montaña.
Tradicionalmente, la técnica de la cebolla consta de tres capas con funciones distintas. La primera es una capa base transpirable, la segunda una capa intermedia aislante y la tercera una capa exterior protectora. No obstante, en condiciones extremas, es posible superponer hasta 4 o 5 capas diferentes.
La primera capa
La primera capa o capa base es transpirable. Su función principal es evacuar el sudor. En pleno esfuerzo, el cuerpo genera humedad: si permanece en contacto con la piel, termina enfriando el organismo. Gracias a la regulación térmica que proporciona la primera capa, la piel se mantiene seca y el cuerpo conserva su calor. Si te preguntas qué ropa elegir para senderismo, una primera capa transpirable es imprescindible.
La primera capa sirve para consolidar las bases de la técnica de la cebolla. Por tanto, sus materiales deben elegirse con cuidado. Las fibras sintéticas (poliéster, poliamida, elastano) son una buena opción. Tienen la ventaja de ofrecer una buena transpirabilidad, secarse rápidamente y ser asequibles, aunque pueden retener olores. La lana merino ofrece una excelente regulación térmica, tiene propiedades antibacterianas, es suave y cómoda. Sin embargo, resulta más cara y menos duradera.

Para lograr un buen equilibrio entre calor, comodidad, evacuación de la humedad y resistencia, puedes elegir prendas que combinen lana merino y fibras sintéticas. En cualquier caso, evita el algodón, ya que retiene la humedad.
En cuanto al tipo de prendas, dispones de varias opciones según tu actividad y la meteorología. En invierno, se recomienda la ropa interior térmica. Para salidas de senderismo en verano o entretiempo, puedes optar por camisetas de senderismo de manga corta o larga. Llévalas ajustadas al cuerpo, sin que aprieten en exceso, para maximizar su eficacia.
La segunda capa
La segunda capa, también llamada capa intermedia, es aislante. Su función principal es retener el calor corporal atrapando el aire entre las fibras del tejido. También evacua la humedad desde la capa base hacia la capa exterior. En la técnica de la cebolla, es la capa que se pone o se quita con mayor facilidad.
Al igual que la primera capa, la segunda capa puede estar compuesta por diferentes materiales. El polar, de material sintético, es ligero, cálido, transpirable, de secado rápido y tiene un precio accesible. No obstante, ofrece poca resistencia al viento y a la lluvia. El plumífero sintético ofrece un buen aislamiento, incluso en condiciones húmedas, y un secado rápido. El plumífero de plumón de oca o de pato proporciona una calidez excepcional con la ventaja de ser ligero y compactable. Sin embargo, es más sensible a la humedad y tiene un precio superior.

Si vas a practicar senderismo, los forros polares son un elemento imprescindible. Resultan ideales con tiempo seco y fresco, sobre todo durante las noches de vivac. Con frío intenso y clima seco, los plumíferos, especialmente los de plumón, son más adecuados gracias a su máximo aislamiento. Por último, las chaquetas softshell ofrecen un excelente equilibrio entre calidez y protección: combinan aislamiento, resistencia al viento y transpirabilidad, por lo que son perfectas para el entretiempo.
La tercera capa
La tercera capa o capa exterior es protectora. En la técnica de la cebolla, es la capa que está en contacto directo con el exterior. Sirve para proteger de elementos como el viento, la lluvia, la nieve o el frío extremo. Además, debe preservar la eficacia de las dos primeras capas.
La mayoría de las terceras capas son impermeables y transpirables. Para ello, te aconsejamos elegir una membrana técnica como Gore-Tex® o la tecnología Ultrashell® de Cimalp, que bloquea la lluvia al tiempo que evita la acumulación de humedad en el interior. Algunas prendas cuentan con tratamiento repelente al agua (DWR) para que las gotas de lluvia resbalen sobre la superficie. Otras incorporan un tejido cortavientos, más ligero y diseñado específicamente para frenar el viento; ofrece la ventaja de ser extremadamente ligero, aunque no resulta eficaz ante lluvias prolongadas.

Las prendas que debes usar como tercera capa dependen sobre todo de tu actividad. Las chaquetas impermeables hardshell son indispensables para largas rutas de senderismo, trekking o alpinismo. Se pueden utilizar en cualquier condición meteorológica y actúan como una auténtica coraza exterior. Las chaquetas cortavientos son ideales para fast hiking o trail running running. Son ultracompactas y se guardan fácilmente en una mochila. Por último, los ponchos o capas para la lluvia resultan útiles para salidas ocasionales: te protegerán a ti y a tu mochila, son económicos, pero no se adaptan bien a vientos fuertes y son menos transpirables.
La técnica de la cebolla es una de las mejores formas de vestirse para las actividades al aire libre. Siguiendo el principio de las tres capas, estarás preparado para disfrutar del senderismo, el trail running o incluso el esquí con total comodidad. Y para una protección todavía mayor, no olvides proteger bien tus extremidades del frío.