¡Seguramente tienes ganas de lanzarte a las pistas de esquí para relajarte y disfrutar al máximo! Pero es importante saber cómo comportarse para poder esquiar con total seguridad. El esquí es sin duda un deporte extraordinario, pero puede ser muy peligroso en caso de comportamientos de riesgo y de normas de seguridad no respetadas. En cualquier caso, aquí tienes nuestros consejos sobre las normas de seguridad en el esquí que hay que conocer para pasar unas vacaciones tranquilas y seguras.
Conoce tus límites
Las pistas de esquí están reguladas la mayor parte del tiempo y su nivel de dificultad está claramente indicado. ¡Es importante no esquiar por encima de tu nivel de competencia, especialmente cuando retomas el esquí!
No esquíes solo si puedes evitarlo
En particular si practicas freeride, esquí de montaña o fuera de pista, esquiar solo puede ser fuente de problemas en caso de incidentes. En cualquier caso, sal al menos con un teléfono e intenta ir en grupo. Si esquías con un amigo, tienes a alguien en quien apoyarte en caso de problema y viceversa. Cuando seas testigo de un accidente, tienes el deber de ayudar a la víctima o víctimas. Debes avisar a los demás esquiadores si el incidente ocurre en la pista. Si la víctima sangra, hay que ejercer presión sobre la herida para limitar la pérdida de sangre. Mientras esperas la llegada de los socorros, cubre a la víctima para mantenerla cálida y habla con ella para animarla y tranquilizarla.

No te fuerces
Un día en la nieve es agotador. Cuando estás cansado, no tiene sentido forzar más. Haz pausas regulares y aprovecha para reponer fuerzas. Quemas muchas calorías en condiciones meteorológicas difíciles y debes cuidarte y conservar energía. ¡Atención a la falta de sueño y al consumo de alcohol, que suelen ser factores de pérdida de vigilancia y reflejos en las pistas después de unos días de celebración!
Presta atención constante a la gente que te rodea
No estarás solo en las pistas, por lo que es fundamental tener en cuenta a los demás. Cuida tus movimientos para no poner en riesgo a los otros esquiadores o snowboarders. Sé especialmente atento cuando estés parado o en pausa en la pista. Eres responsable de tu seguridad en el esquí, pero también de la de quienes te rodean.
Controla tu velocidad
Cada esquiador o snowboarder debe aprender a controlar y mantenerse dueño de su velocidad. Es esencial ser consciente de ella y de los riesgos que conlleva. Para ello, debes tener en cuenta las condiciones meteorológicas, la densidad de tráfico en la pista, el terreno (hielo o nieve) y mantenerte absolutamente concentrado para mantener el control de tus esquís.
Elige la ropa adecuada para esquiar
Necesitas un equipamiento y ropa adecuada para ir a esquiar. Más allá del equipamiento clásico (esquís, botas y bastones de esquí), el casco es fundamental, así como las gafas para proteger los ojos del viento glacial. En cuanto a la ropa, puedes ponerte ropa interior térmica para estar cómodo y añadir un jersey cálido por encima antes de ponerte la chaqueta impermeable y el pantalón o el mono de esquí. ¡No olvides los calcetines y los guantes!
La elección de ropa técnica y específica te permite tener mayor confort pero también una mayor libertad de movimiento. Con demasiada frecuencia vemos a gente esquiar en vaqueros y con una chaqueta de chándal. Por último, no olvides que muchas prendas de esquí están equipadas con balizas que permiten un rescate más rápido en caso de avalancha.

Domina las normas de circulación en las pistas
También existen normas de circulación en las pistas para garantizar la seguridad en el esquí. Los esquiadores que están en la parte alta deben mirar hacia abajo antes de reincorporarse a la pista, ya que están mejor situados y tienen mejor visibilidad que las personas que están en la parte baja. Ceden la prioridad a quienes están en la parte baja (más abajo) de la pista.
Si esquías detrás de alguien, debes tener cuidado de no molestarle. Del mismo modo, si le adelantas, debes mantener una cierta distancia de seguridad y pasar con amplitud para evitar roces.
Además, antes de entrar o salir de la pista, debes mirar hacia arriba y hacia abajo de la pendiente y esperar el momento oportuno para realizar tu desplazamiento. Por último, si subes o bajas la pendiente a pie, debes mantenerte en el lateral de la pista para no molestar.
No te detengas en cualquier lugar
Los esquiadores y snowboarders no deben detenerse, por supuesto, en pleno medio de una pista ni en lugares donde la visibilidad es reducida, como los giros, los tramos estrechos o después de los moguls. Si te caes o eres víctima de una lesión, debes, en la medida de lo posible, abandonar la pista y colocarte a un lado de ella para evitar un segundo accidente.
Identifícate
Si presencias un incidente o accidente en las pistas, estás obligado a identificarte, ya sea como persona implicada o como simple testigo. Por tanto, si te encuentras ante este tipo de situación, tienes la obligación de facilitar tus datos personales. Tampoco salgas a las pistas sin haber guardado en el bolsillo de tu chaqueta de esquí un documento de identificación con el nombre, el lugar de residencia y el número de teléfono móvil de las personas a avisar.

Toma clases si es necesario
No todo el mundo tiene la posibilidad de ir a esquiar con regularidad, ¡y los buenos hábitos se van olvidando un poco! Una vez que llegues a tu estación de esquí, tendrás la posibilidad de apuntarte a clases de esquí. Sobre todo si eres principiante, te aconsejamos asistir a un curso para aprender las bases, las normas de seguridad en el esquí, el significado de los diferentes marcajes en pista… Incluso los esquiadores ya experimentados toman clases de vez en cuando para perfeccionar sus habilidades.
El esquí es un deporte que requiere una buena preparación, tanto en materia de equipamiento como de habilidades. Para ser más resistente y estable, también puedes prepararte físicamente. Estarás mucho más seguro en el esquí si te preparas con antelación: haz ejercicio regularmente a lo largo de todo el año, además así te mantendrás siempre en forma. Por último, en la montaña, extrema la prudencia: el paisaje es bonito y el esquí es divertido, pero detrás de este aspecto tan positivo se esconden riesgos importantes que hay que saber gestionar o al menos prevenir.