Si sufres de vértigo o incluso si eres sensible a él de vez en cuando, esto puede limitarte rápidamente en el senderismo. Algunos tramos son impresionantes, algunos barrancos son profundos, hay cornisas muy estrechas y no faltarán momentos en que te quedes bloqueado, paralizado o, en todo caso, muy ralentizado, e incluso te veas obligado a dar media vuelta. El miedo al vacío es un fenómeno natural que puede corregirse, atenuarse e incluso desaparecer por completo. Vamos a intentar comprender mejor los mecanismos del vértigo y darte medios, herramientas y consejos para vencer el vértigo en el senderismo o en situaciones cotidianas de la vida diaria.

¿Qué es el vértigo?
La noción de vértigo engloba tanto el miedo a las alturas y al vacío como los trastornos asociados. La proporción de personas propensas al vértigo no es despreciable, pero las consecuencias y las sensaciones varían de una persona a otra.
Los síntomas son variados, pero sobre todo es una sensación de malestar lo que sienten las personas que sufren de vértigo. Esta sensación empuja a estas personas a querer bajar o alejarse de la situación desagradable. Este malestar puede transformarse a veces en pánico o incluso en pérdida del conocimiento. La mayoría de las personas sienten este malestar junto con otros síntomas como sofocos, temblores incontrolados, aumento del ritmo cardíaco, náuseas y mareos.
Las causas del vértigo son difíciles de determinar. Existe un factor innato y un factor experimental (experiencias de caídas o el miedo al vacío sentido durante la infancia).
Vencer el vértigo en el senderismo
Seguir una terapia con un profesional
Los casos más graves de miedo al vacío no deben tomarse a la ligera pensando que desaparecerán solos. Especialmente si practicas una actividad deportiva como el senderismo en montaña, que puede exponerte con frecuencia al vacío o a grandes alturas.
En esos casos, la mejor solución es consultar a un profesional que sepa definir contigo tus propios riesgos y el alcance de lo que padeces. Sabrá establecer una terapia progresiva para afrontar ese miedo, razonarlo, atenuarlo e incluso hacerlo desaparecer. Además, te dará herramientas para saber cómo reaccionar en caso de crisis.
Estas terapias son impartidas por diferentes profesionales de la salud y para todo tipo de trastornos (miedos, adicciones, depresiones, etc.). No deben asustar, y consultar a un "psicólogo" por este tipo de problemas es algo normal y natural que no te convierte en una persona diferente.
¡Pequeños ejercicios para los pequeños miedos al vacío!
Si tienes un miedo al vacío relativamente moderado, que no llega al nivel de un ataque de pánico y que no te paraliza, puedes corregirlo de manera progresiva con los pequeños ejercicios siguientes, que puedes hacer tú mismo acompañado de otra persona.
Sal de tu zona de confort
Ponte a prueba en los límites de lo que sabes que es tu límite. Puedes ir, por ejemplo, a un puente bastante alto y apoyarte en la barandilla, o intentar subir a una escalera a unos pocos metros del suelo y mirar hacia abajo. Tú sabes cuándo empiezas a sentir incomodidad. Haz estos ejercicios de forma progresiva, con total seguridad, sin correr riesgos y acompañado.
Repite este ejercicio con el mismo nivel de dificultad hasta que te sientas completamente cómodo. Una vez superado el malestar y dominada la situación, puedes pasar a una altura mayor o a situaciones progresivamente más delicadas.

Si conoces un lugar con un acantilado o un precipicio importante, intenta observar el vacío en posición tumbada (boca abajo y con la cabeza hacia el vacío). Tómate tu tiempo y familiarízate con el espacio que tienes delante. Cuando ya no sientas ningún temor y hayas cartografiado en tu cerebro lo que tienes frente a ti, obsérva esto en posición sentada o de rodillas, manteniendo las rodillas alejadas del borde. Seguramente tendrás que mantener esta posición varias veces antes de ser capaz de levantarte. Haz estos ejercicios de forma progresiva y sin correr nunca riesgos. Te permitirán controlar y dominar mejor tus reacciones.
Dominar el vértigo en el senderismo
En el senderismo, estás en una situación progresiva (caminas y puedes anticipar los lugares de riesgo). Intenta entonces detectar con antelación esos lugares y tus sensaciones.
Si sientes sensaciones de vértigo, intenta mantener la calma y controlar tu respiración. Mira a lo lejos un elemento fijo y sobre todo no mires hacia el vacío. En los tramos más peligrosos y delicados, agárrate a algo e intenta avanzar sentado o a cuatro patas. No temas el ridículo. Al bajar tu altura, reduces las sensaciones negativas.

Por último, pide ayuda a quienes te rodean. En el caso de que estés con una persona que tiene vértigo, no sirve de nada burlarse. Al contrario, hay que tomarlo en serio, ya que los ataques de pánico existen y suelen ser dramáticos. Intenta sostener a la persona, tranquilizarla y hacerla sentar. Guíala en los tramos delicados avanzando despacio y pidiéndole que se agarre a ti (a tus caderas, por ejemplo).
Como en todo, es la práctica y la experiencia lo que marcan la diferencia. Por eso hay que caminar y afrontar las dificultades en montaña de manera progresiva, y no dudar en no hacer un senderismo particular si este presenta tramos que no te convencen. Por último, existen medicamentos contra el vértigo. Está claro que no está en absoluto recomendado en montaña o en senderismo, donde el efecto "calmante" de ese medicamento podría conducir a situaciones aún más peligrosas. Vencer el vértigo en el senderismo requiere práctica y un poco de valor, pero nada es imposible para poder disfrutar un poco más de la belleza de ciertos paisajes.