¿Cómo elegir bien el calzado de senderismo de verano para disfrutar al máximo de tus salidas en cualquier época y bajo cualquier clima?

Cuando hace mucho calor, a veces resulta tentador llevar la menor cantidad de capas posible en tu conjunto de senderismo de verano, y esto también se aplica al calzado. Puede ocurrir que no te apetezca nada ponerte tus botas de senderismo por ser demasiado pesadas, cálidas o rígidas. Sin embargo, se trata de tu equipamiento básico más importante: sin calzado de senderismo, pones en riesgo tu seguridad. Es indispensable que el pie esté bien protegido, que la suela sea adherente y ofrezca un buen agarre, que el tobillo cuente con suficiente sujeción y que el calzado sea lo bastante cómodo para poder caminar varios kilómetros sin riesgo de lesión ni molestias. Solo el calzado de senderismo está pensado y diseñado cumpliendo todos estos criterios; solo el calzado específico se adapta al senderismo. Afortunadamente, existen modelos perfectos para las salidas estivales. ¡Descubramos juntos sus características!
No descuides el tipo de terreno
El primer criterio a tener en cuenta antes de elegir el calzado es el terreno. Lo primero que debes considerar es el tipo de terreno y el tipo de senderismo que vas a realizar. Para elegir la altura de la caña, la composición del calzado y la rigidez de la suela, piensa sobre todo en el tipo de suelo que vas a pisar. Aunque haga calor, es impensable lanzarse a una ruta alpina por terreno muy accidentado con riesgo de desprendimientos con unas zapatillas finas como escarpines, sin protector de piedras y sin ninguna sujeción en el tobillo. Del mismo modo, unas botas de caña alta no son adecuadas para salidas por el desierto, al contrario que el calzado de caña baja o media, o incluso las sandalias de senderismo. Además, si sueles sufrir esguinces y es probable que te muevas por terrenos escarpados o llenos de obstáculos, opta por calzado de caña alta o media, dejando a un lado el calzado bajo y, por qué no, completando tu equipamiento con unos bastones de senderismo.
¿Cómo elegir bien el calzado de senderismo de verano?
En verano y con altas temperaturas, es importante elegir un calzado de senderismo adecuado para no pasar demasiado calor ni transpirar en exceso. De caña alta, media o baja, da prioridad a un calzado ligero y transpirable, para mantenerte fresco y evacuar adecuadamente el sudor. Veamos juntos los principales criterios que debes tener en cuenta antes de comprar tu calzado de senderismo de verano.
- El tipo de terreno: nunca nos cansaremos de repetirlo, la primera pregunta que debes hacerte a la hora de comprar un par de zapatillas de senderismo es el tipo de terreno y el tipo de senderismo que vas a practicar. ¿En alta montaña? ¿En el llano? ¿Durante varios días? ¿Unas pocas horas? A cada tipo de salida le corresponde un tipo de calzado adecuado.
- Zapatillas frescas: evidentemente, las zapatillas de senderismo de caña baja son las más frescas, pero tanto si las eliges de caña alta, media o baja, los materiales de la zapatilla también son determinantes. Evita por completo el cuero sintético, que te hará sudar y no permitirá una buena ventilación del pie. Da prioridad preferiblemente al ante o al nobuk frente al cuero sin tratar, ya que son más finos y ligeros. O bien opta tranquilamente por el mesh, todavía más ligero.
- Calzado que respira: opta por calzado transpirable que evacue el sudor. Una vez más, evita el calzado de cuero sintético; ten en cuenta que el ante y el nobuk son más transpirables que el cuero, y que el mesh lo es aún más. No obstante, el calzado de tejido sintético es el menos resistente e, incluso en verano, nunca se está a salvo de un chaparrón. Recuerda que siempre puedes impermeabilizarlo con un spray específico o elegirlo con una membrana impermeable de tipo Gore-tex©.
- ¿Y las sandalias?: existen realmente sandalias de senderismo adaptadas a ciertos tipos de salidas. Olvídalas si tienes previsto caminar por la montaña, por senderos escarpados o pedregosos, o simplemente por zonas con vegetación alta. Tampoco son adecuadas para rutas largas, ya que no sujetan suficientemente el tobillo. Sin embargo, para salidas cortas y sencillas por terreno llano o asfalto, son perfectas. También se adaptan muy bien a excursiones por el desierto o por entornos con abundantes cursos de agua, o al menos con puntos de agua que cruzar, ya que permiten una excelente evacuación de la arena y el agua, a diferencia del calzado cerrado.