Los descensos en esquí de fondo son menos vertiginosos que en esquí alpino. Sin embargo, pueden resultar intimidantes para los principiantes, que temen una posible caída. Al adoptar las técnicas adecuadas, es posible ganar confianza rápidamente y disfrutar plenamente de estos momentos de adrenalina. Ya practiques el estilo clásico o el skating, aquí tienes todo lo que necesitas saber para descender en esquí de fondo.
Puntos clave:
- Para descender en esquí de fondo, hay que bajar el centro de gravedad, inclinar el torso hacia delante y fijar la vista en el horizonte.
- Es posible salir de las trazas de esquí de fondo para ponerse en cuña.
- Para girar en estilo clásico, el pie situado en el exterior se adelanta y guía al esquiador.
- Para girar en skating, el esquí interior permite al esquiador mantenerse en la pista y el exterior le ayuda a realizar el giro.
La postura adecuada para descender en esquí de fondo
Cuando se acaba de empezar en el esquí de fondo, el descenso puede asustar. La primera vez, es probable que tu cuerpo se tense. Al ganar velocidad o al llegar a una curva, puedes quedarte rígido y erguido. Sin embargo, esta postura es la forma más directa de caerse.
Para descender en esquí de fondo, te aconsejamos adoptar una postura relajada y estable. Flexiona las rodillas para bajar el centro de gravedad. Esto te permitirá absorber mejor las irregularidades del terreno. Para mantener el equilibrio, transfiere ligeramente el peso hacia los dedos de los pies e inclina el torso levemente hacia delante. Por último, fija la mirada en el horizonte para anticipar mejor los giros y ajustar tu trayectoria.

Si notas que coges demasiada velocidad en la bajada, debes aprender cómo frenar en esquí de fondo. Aunque es posible derrapar, la posición más utilizada por los principiantes es la cuña. Consiste en juntar las espátulas de los esquís y separar las colas para formar una V. Una vez más, las rodillas deben estar flexionadas. Cuanto más abras las colas, más frenarás.
Puedes utilizar los bastones de varias formas durante el descenso. En pendientes suaves, te servirán para estabilizarte. En pendientes más pronunciadas, te sugerimos levantarlos ligeramente o mantenerlos paralelos al suelo. Así evitarás que se claven en la nieve y te desestabilicen.
Descenso en estilo clásico
Si practicas el estilo clásico, te moverás dentro de unas trazas. De hecho, tras ponerte tu ropa de esquí de fondo y recoger tu material, descubrirás una pista marcada por dos huellas paralelas preformadas.

Cuando desciendas por una pendiente suave, debes permanecer en las trazas y seguir la pista normalmente. Si la pendiente es más pronunciada y coges demasiada velocidad, te recomendamos salir de las trazas. Así podrás colocarte en cuña y regular tu velocidad.
La postura que se debe adoptar en las curvas es un poco diferente. En un giro durante la bajada, debes adelantar ligeramente el pie exterior y presionar sobre él girando los hombros hacia la dirección deseada. Recuerda también mantener el centro de gravedad centrado en el pie y no sobre los talones, lo que podría desestabilizarte.
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Descenso en skating
A diferencia del esquí de fondo clásico, el skating permite desplazarse por una pista ancha y lisa. Por lo tanto, no tienes la limitación de mantenerte en las trazas y puedes regular tu velocidad más fácilmente. En los descensos, te recomendamos mantener una postura similar a la de un patinador.
A la hora de girar en un descenso, varios métodos pueden ayudarte a mantener el equilibrio. La cuña sigue siendo la solución ideal para principiantes. Otra técnica consiste en poner el peso en la pierna interior del giro y realizar pasos de giro. El esquí interior debe permanecer recto para mantenerte en la pista, mientras que el esquí exterior te ayudará a girar. Por último, el derrape controlado ofrece otra solución si dominas mejor los esquís.
En caso de caída, intenta caer de lado y flexionar las rodillas. Esto limitará el riesgo de lesiones y te permitirá levantarte con mayor facilidad.
Sea cual sea tu nivel, debes aprender a controlar tu velocidad para descender en esquí de fondo. En los primeros descensos, no dudes en reducir la velocidad desde el inicio de la pendiente para sentirte cómodo. Una vez que hayas ganado confianza, podrás mejorar tu técnica para aumentar la velocidad y disfrutar más en las pistas.