En senderismo, los pies se someten a una dura prueba. Los caminantes deben recorrer senderos a veces escarpados, atravesar vegetación densa o hacer frente a caídas de piedras. En caso de dolores o lesiones, cualquier salida puede quedar arruinada. Por eso es fundamental saber cómo garantizar una buena protección de los pies en senderismo.
Elegir zapatillas y suelas adaptadas
Una buena protección de los pies en senderismo pasa primero por una buena elección de zapatillas de marcha. En efecto, deben ser agradables de llevar, pero sobre todo adaptadas a tu práctica y tu morfología.
Las zapatillas deben ofrecer un soporte del tobillo para reducir el riesgo de esguinces. También deben ser transpirables e impermeables para evacuar la humedad y prevenir la aparición de ampollas, micosis o sabañones. La presencia de poros de respiración y una membrana como el Ultrashell® de Cimalp es por tanto ideal. Por último, los protectores de piedras garantizan una protección reforzada frente a los impactos.

Para evitar ampollas o rozaduras, las zapatillas de senderismo deben elegirse con cuidado. El talón debe quedar pegado a la parte trasera de la zapatilla, mientras que los dedos deben tener cierto margen de maniobra. En general, se recomienda elegir media talla por encima de tu talla habitual. Evita llevar zapatillas nuevas y no aprietes demasiado los cordones, bajo riesgo de cortar la circulación.
Las suelas también desempeñan un papel en la protección de los pies en senderismo. Un talón amortiguador de impactos permite aliviar las articulaciones, especialmente en bajada. Un buen agarre reduce los riesgos de resbalón. Por último, unas plantillas anatómicas interiores mejoran el soporte del arco plantar y limitan los dolores.
Elegir calcetines adecuados
Al igual que las zapatillas, los calcetines de senderismo protegen los pies. Limitan las rozaduras y reducen el riesgo de ampollas, evacuan la transpiración y evitan las micosis, ofrecen amortiguación adicional y aportan confort térmico aislando del frío en invierno y favoreciendo la transpirabilidad en verano.
Para elegir bien los calcetines de senderismo, hay que priorizar dos materiales. La lana merino es un excelente regulador térmico y tiene propiedades antiolor. Las fibras sintéticas son ligeras, transpirables y secan rápidamente. Materiales como el elastano ofrecen buena elasticidad y permiten que los calcetines se mantengan en su sitio sin resbalar. Por su parte, el algodón debe evitarse, ya que retiene la humedad.

Las irritaciones y rozaduras son responsables de numerosas lesiones. Para reducirlas, los refuerzos específicos son, por ejemplo, muy apreciados. Limitan el calentamiento en zonas sensibles como el talón, los dedos o el arco plantar. Para evitar costuras mal ubicadas, responsables de molestias al caminar, algunos calcetines están tejidos sin costura para una sensación de segunda piel. En cuanto a la altura, los calcetines altos protegen los tobillos y evitan así las irritaciones producidas por el contacto con la caña de la zapatilla.
Algunos senderistas prefieren superponer calcetines finos y calcetines gruesos para reducir las rozaduras. En caso de humedad, recuerda también cambiar de calcetines para mayor comodidad.
Tratar eficazmente los dolores en los pies
La protección de los pies en senderismo comienza por la prevención. Antes de cada salida, las uñas deben estar bien cortadas para evitar lesiones. En cuanto a las pieles muertas, deben eliminarse para reducir las rozaduras. Por último, es fundamental estirar y calentar bien los pies antes de lanzarse a los senderos.
Los dolores en los pies durante una salida son frecuentes. Una sensación de calor es la señal de que una ampolla está a punto de formarse. En ese caso, es mejor detenerse y quitarse las zapatillas. Luego puedes usar un apósito tipo Compeed o una banda de protección sobre la zona sensible. Las cremas antifricción o la vaselina también pueden utilizarse como prevención de ampollas.
El botiquín de primeros auxilios en senderismo es útil en caso de ampolla. Usa desinfectante y pincha la ampolla con una aguja estéril. Deja la piel en su sitio y protégela después con un apósito hidrocoloide.
Después de una larga salida, los dolores en los pies pueden aliviarse de muchas formas. Quítate las zapatillas y usa sandalias para que tus pies respiren. Para reducir una inflamación, un baño de pies en agua fría es una buena idea. También puedes darte un masaje con crema hidratante, estirar las pantorrillas y soltar el arco plantar para liberar tensiones o elevar los pies unos minutos para reducir la hinchazón.
La protección de los pies en senderismo no termina cuando acaba la salida. No olvides mantener tus zapatillas y suelas dejándolas secar al aire libre. Estos sencillos gestos te permitirán alargar su vida útil y te garantizarán un confort óptimo en tus próximas escapadas.