Ya has elegido tus bastones, los has ajustado correctamente y estás a punto de salir por primera vez. Pero ¿quieres saber bien cómo caminar con tus bastones de senderismo antes de empezar? ¡Para eso estamos!

¿Te han convencido los numerosos beneficios de caminar para empezar? ¿También te atraen las ventajas de los bastones? ¿Ya has elegido los más adecuados para ti y estás deseando estrenarlos? Para aprovechar todas sus ventajas, es importante usarlos correctamente, tanto por comodidad y estabilidad —y, por tanto, seguridad— como por rendimiento y resistencia.
Aunque caminar con bastones parece sencillo, conviene adquirir los hábitos correctos desde el principio. Al salir de ruta con bastones por primera vez, es normal preguntarse si existe una técnica específica para utilizarlos en senderismo, cuál es la forma más eficiente de llevarlos o qué errores conviene evitar. Y la respuesta es clara: existen distintas técnicas y pautas según las preferencias de cada uno y, sobre todo, según el tipo de terreno. Subidas, bajadas, medias laderas u obstáculos: aquí tienes nuestros mejores consejos técnicos para progresar correctamente con bastones de senderismo en cualquier situación.
Caminar con bastones en terreno llano
El primer paso antes de empezar es ajustar correctamente la altura de los bastones. Con el bastón perpendicular al suelo y la espalda recta, comprueba que el codo forme un ángulo de 90°. ¿Todo listo? Ponte las dragoneras y ¡en marcha!
Hay distintas formas de caminar con bastones: puedes mover los dos a la vez, de forma simétrica, o alternarlos.
Te recomendamos usar los bastones de forma alterna, sobre todo en terreno llano. Así mantendrás un buen ritmo y caminarás de la forma más natural: brazo derecho con pierna izquierda y después brazo izquierdo con pierna derecha, como al andar normalmente. Los bastones se convierten en una prolongación de tus brazos y, al cabo de un rato, hasta olvidarás que los llevas.
Tanto si los mueves a la vez como si los alternas, preferimos apoyar los bastones ligeramente hacia atrás para ganar impulso. Si te resulta más cómodo colocarlos por delante del cuerpo para «tirar» de ti, procura apoyarlos a los lados, nunca justo enfrente, para que no te estorben. De lo contrario, podrías golpearte con ellos, hacerte daño o incluso caerte. Y, sobre todo, te frenarían: justo lo contrario de lo que buscas con este método técnico.
Una ayuda clave para avanzar en subida
Si la subida es suave y corta, no modifiques la longitud de tus bastones. Si te detienes a ajustarlos con cada pequeño cambio de terreno, perderás el ritmo. Hay que asumir ciertos compromisos: la altura no siempre será milimétrica y, si el codo no forma exactamente un ángulo de 90°, no pasa nada. En cambio, si la subida es pronunciada y larga, conviene acortarlos.
Si la subida es empinada pero corta, puedes quitarte las dragoneras y agarrar los bastones por debajo de la empuñadura, utilizando la zona de agarre prolongado si disponen de ella. No tendrás el apoyo de la dragonera para descargar la muñeca, pero es una alternativa excelente para tramos puntuales. En estas pendientes fuertes también puedes alternar el apoyo o clavar ambos bastones a la vez para duplicar el impulso.
Proteger tus rodillas en los descensos
En los descensos, los bastones sirven principalmente para retener el avance y proporcionar una estabilidad superior. Aportan una pisada más firme y mayor seguridad, sobre todo si el terreno es empinado, irregular o técnico. Además, reducen de forma notable el impacto sobre las articulaciones (especialmente las rodillas) y los cuádriceps.
Atención: lo primero que debes hacer antes de iniciar una bajada es quitarte las dragoneras para evitar enganchones o lesiones si sufres una caída. Una vez libres las manos, cambia el agarre sujetando directamente las empuñaduras o, mejor aún, apoyando la palma de la mano sobre la parte superior de los bastones.
En las bajadas también puedes decidir si ajustar o no la longitud de tus bastones según el desnivel y la pendiente, y utilizarlos de forma alterna o simultánea. Además, si la pendiente es suave, prolongada y el terreno no es técnico, puedes guardarlos directamente en tu mochila o fijarlos a tu cinturón.
Avanzar en pendientes laterales o media ladera
Al caminar en media ladera, al igual que en las bajadas, debes quitarte las dragoneras para evitar lesiones en caso de tropiezo. Puedes agarrar el bastón situado ladera abajo por la empuñadura o apoyar la palma sobre la parte superior (lo que te resulte más cómodo), y sujetar el bastón ladera arriba por debajo del puño, en la zona del agarre prolongado.
Para mayor comodidad en tramos largos en pendiente lateral, puedes ajustar solo uno de los bastones, acortando unos centímetros el situado en la parte superior. Avanza siempre con paso firme y prudencia.
Superar obstáculos con la ayuda de los bastones de marcha
Otra situación que puedes encontrarte es tener que salvar un obstáculo: un río, un tronco o una roca grande, por ejemplo. En estos casos, los bastones te ayudan a mantener el equilibrio y a sentirte más seguro. También reducen el riesgo de resbalar o caer. Para salvar un obstáculo, tienes dos opciones:
- Puedes apoyar los bastones más allá del obstáculo y traccionar sobre ellos. No obstante, como comentamos antes, recomendamos buscar siempre la propulsión, por lo que la segunda opción resulta más eficaz.
- Coloca los bastones en la base del obstáculo y crúzalo. Si el obstáculo está en descenso, puedes alargar los bastones; en ese caso, quítate las dragoneras y cambia el agarre, igual que harías en una bajada.