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Esquí de travesía: ¿cuál es la mejor equipación?

Esquí de travesía: ¿cuál es la mejor equipación?

06 Jan. 2026

Ski de randonnée : quelle est la meilleure tenue ?

El esquí de montaña es una actividad muy popular en invierno. A diferencia del esquí alpino, la ropa debe ser ante todo adaptable. En efecto, las subidas son físicas y es habitual pasar calor, mientras que los descensos son rápidos y el frío se nota enseguida. Para hacer frente a estas variaciones de temperatura, es fundamental contar con la mejor equipación de esquí de montaña.

Puntos clave: 

  • La técnica de las tres capas es esencial para regular bien la temperatura en esquí de montaña.
  • La primera capa, normalmente compuesta por una camiseta técnica de manga larga, debe evacuar el sudor.
  • Un forro polar, un plumífero o una chaqueta softshell aportan un buen aislamiento.
  • La chaqueta hardshell protege de los elementos exteriores gracias a su impermeabilidad y a su efecto cortavientos.
  • El pantalón y los accesorios de esquí de montaña deben adaptarse a las condiciones de la actividad.

La primera capa

Si quieres iniciarte con buen pie en el esquí de montaña, debes vestirte según la técnica de las capas. Permite añadir o quitar capas fácilmente para adaptarse a los cambios de temperatura. La primera capa, en contacto directo con la piel, sirve para evacuar el sudor y regular la temperatura corporal.

En cuanto al material, las primeras capas de lana merino cuentan con propiedades termorreguladoras, son cómodas, siguen aislando incluso húmedas y reducen de forma natural los olores. Los materiales sintéticos destacan por su gran evacuación del sudor, secan rápido, son muy resistentes y resultan más económicos. Si buscas un equilibrio perfecto entre ambos, te recomendamos una primera capa de mezcla de lana merino y material sintético.

Por último, el gramaje también tiene su importancia. Para un día suave, puedes elegir una camiseta técnica de gramaje ligero, entre 120 y 150 g/m2. En condiciones normales, elige una camiseta de manga larga con un gramaje de entre 150 y 200 g/m2. En este caso, una cremallera resulta práctica para regular el calor. Si hace un frío intenso, opta por unas mallas y una camiseta de manga larga de entre 200 y 260 g/m2.

El forro polar

Los forros polares son todo un clásico de la ropa de esquí de montaña. Como segunda capa, proporcionan aporte térmico y aislamiento frente al frío. Son perfectos para los momentos más fríos de la actividad, como las salidas tempranas, las paradas, las transiciones o el descenso.

El polar técnico tiene la ventaja de ser aislante, transpirable, ligero y de secado rápido. En función del frío, puedes optar por una amplia variedad de grosores y modelos. La chaqueta con cremallera es, por ejemplo, perfecta para el esquí de montaña, ya que permite abrirla y regular fácilmente la temperatura sin necesidad de detenerte. 

En caso de condiciones más frías, el plumífero es también una gran opción. Su aislamiento es imbatible y es muy compactable. Sin embargo, transpira poco, por lo que no suele llevarse durante la subida. 

La chaqueta softshell a veces puede sustituir al combo de polar o plumífero y chaqueta hardshell. Es transpirable, aislante y cortavientos. Quienes prefieren no alternar entre tantas capas la eligen para condiciones estables. Sin embargo, la softshell alcanza sus límites cuando el tiempo empeora. Por ello, no se recomienda con frío extremo, viento fuerte o lluvia intensa.

La chaqueta impermeable

La chaqueta impermeable es un imprescindible en la equipación de esquí de montaña. Como tercera capa, su función es proteger de los elementos exteriores. Resulta vital frente al viento fuerte en altitud, la nieve o la lluvia. Debe ser compacta y ligera para guardarse fácilmente en la mochila durante la subida.

La impermeabilidad de una chaqueta hardshell se expresa en Schmerber. Para el esquí de montaña, se recomienda un modelo que ofrezca al menos 10 000 mm. Sin embargo, para una mayor protección, te aconsejamos optar por una chaqueta de 20 000 mm o superior.

Por norma general, cuanto más impermeable es una chaqueta, más transpirabilidad puede perder. Sin embargo, algunas membranas como la Ultrashell de Cimalp ofrecen una transpirabilidad superior a la de una hardshell clásica, manteniendo al mismo tiempo una excelente impermeabilidad. Para que te hagas una idea, un RET inferior a 6 es excelente, aunque un RET de entre 6 y 12 resulta suficiente para esquí de montaña. 

Ciertos detalles hacen que la chaqueta hardshell sea todavía más práctica. Las cremalleras de ventilación bajo los brazos, una capucha con visera rígida compatible con casco y un corte suficientemente largo para proteger la zona lumbar son muy valorados.

El pantalón de esquí de montaña

Tanto en subida como en bajada, las piernas trabajan intensamente en esquí de montaña. Están en constante movimiento, por lo que el pantalón debe ser ligero y transpirable.

A diferencia del esquí alpino, los pantalones de esquí de montaña están orientados a gestionar el esfuerzo. Por eso, un softshell es la opción prioritaria. Garantiza una buena libertad de movimiento, una excelente transpirabilidad, suficiente repelencia al agua frente a nevadas ligeras y protección contra el viento. Las aberturas laterales resultan prácticas para ventilar las piernas en la subida, mientras que los refuerzos en los bajos evitan que los cantos de los esquís dañen el tejido. 

Si sales en condiciones muy húmedas, a hacer esquí de travesía y alpinismo a más de 4000 metros de altitud o para cruzar glaciares, se recomienda más bien un pantalón hardshell. Ofrece, en efecto, una protección total en condiciones adversas.

Si te mueves en condiciones habituales, un pantalón softshell combinado con un sobrepantalón impermeable funciona a la perfección. Así solo tienes que llevar el sobrepantalón en la mochila y sacarlo si el tiempo empeora.

Los demás elementos de la equipación de esquí de montaña

La mochila de esquí de montaña permite transportar tu ropa, tu material de seguridad, comida, agua o incluso crampones y piolets. Por tanto, debe ser cómoda, ofrecer buena estabilidad, garantizar un porteo eficaz y un acceso rápido a ciertos compartimentos. Para mayor seguridad, algunas mochilas incorporan además sistema de airbag para avalanchas.

Para completar tu equipación de esquí de montaña, debes prever al menos dos pares de guantes. Unos guantes finos son ideales para la subida, mientras que un par cálido o unas manoplas resultan más cómodos en el descenso. Un gorro, un pasamontañas o un tubular permiten mantener la cabeza abrigada. También se recomiendan unos calcetines de lana merino específicamente diseñados para esquí de montaña, así como un par de repuesto.

Por último, la lista de material para esquí de montaña puede completarse con varios accesorios. Unas polainas evitan que entre nieve en las botas; unas gafas de sol de categoría 4 o una máscara de esquí, protector solar y bálsamo labial con filtro UV ofrecen una protección solar indispensable. También puedes añadir una linterna frontal, un termo, snacks y un botiquín. Por último, no olvides llevar siempre un DVA encima.

Con todos estos elementos, tu equipación de esquí de montaña estará completa. Ya solo tienes que vestirte adecuadamente, preparar tu mochila, revisar la ruta y disfrutar al máximo de tu próxima salida a la montaña.

Créditos fotográficos: Grégoire Fauquenoi

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