El esquí de montaña es una actividad muy popular en invierno. A diferencia del esquí alpino, el equipamiento debe ser ante todo adaptable. En efecto, las subidas son físicamente exigentes y es frecuente tener cálido, mientras que las bajadas son rápidas y el frío se instala enseguida. Para hacer frente a estas variaciones de temperatura, es importante vestirse con el mejor equipamiento de esquí de montaña.
Lo que hay que recordar:
- La técnica de las tres capas es esencial para gestionar bien la temperatura en el esquí de montaña.
- La primera capa, a menudo compuesta por una camiseta técnica de manga larga, debe evacuar la transpiración.
- Un polar, un plumífero o una chaqueta softshell aportan un buen aislamiento.
- La chaqueta hardshell protege de los elementos exteriores gracias a su impermeabilidad y su efecto cortavientos.
- El pantalón y los accesorios de esquí de montaña deben adaptarse a las condiciones de la actividad.
La primera capa
Si quieres empezar bien en el esquí de montaña, debes vestirte siguiendo la técnica de la cebolla. Permite añadir o quitar capas fácilmente para adaptarse a los cambios de temperatura. La primera capa, en contacto directo con la piel, sirve para evacuar la transpiración y regular la temperatura corporal.
En cuanto al material, las primeras capas de lana merino poseen propiedades termoreguladores, son cómodas, siguen aislando incluso húmedas y limitan naturalmente los olores. Los materiales sintéticos tienen una muy buena evacuación de la transpiración, secan rápidamente, son muy resistentes y más asequibles. Si buscas un buen compromiso entre ambos, te recomendamos una primera capa en mezcla de lana merino y material sintético.
Por último, el gramaje también tiene su importancia. Para un día suave, puedes elegir una camiseta técnica de gramaje ligero, entre 120 y 150 g/m2. En condiciones clásicas, opta por una camiseta de manga larga con un gramaje entre 150 y 200 g/m2. En ese caso, una cremallera es práctica para regular el calor. En caso de frío intenso, elige unas mallas y una camiseta de manga larga con un gramaje entre 200 y 260 g/m2.
El polar
Los polares son un gran clásico de la ropa de esquí de montaña. Como segunda capa, permiten aportar calor y aislar del frío. Son muy apreciados en los momentos fríos de una salida, como en una partida matutina, las pausas, las transiciones o la bajada.
El polar técnico tiene la ventaja de ser aislante, transpirable, ligero y de secado rápido. Según el frío, puedes optar por una gran variedad de grosores y modelos. La chaqueta con cremallera es, por ejemplo, ideal en esquí de montaña, ya que permite abrirla y gestionar fácilmente el calor sin necesidad de detenerse.

En caso de condiciones más frías, el plumífero es también una opción. Su aislamiento es imbatible y es muy compactable. Sin embargo, es poco transpirable y por eso generalmente no se lleva en la subida.
La chaqueta softshell puede a veces sustituir el combo polar o plumífero y chaqueta hardshell. Es transpirable, aislante y cortavientos. Los esquiadores que no quieren alternar entre varias capas la prefieren en condiciones estables. Sin embargo, la softshell alcanza sus límites cuando las condiciones empeoran. Por ello, no se recomienda en caso de gran frío, viento fuerte o lluvia intensa.
La chaqueta impermeable
La chaqueta impermeable es imprescindible en un equipamiento de esquí de montaña. Como tercera capa, su función es proteger de los elementos exteriores. Es por tanto esencial frente al viento fuerte en altitud, la nieve o la lluvia. Debe ser compacta y ligera para guardarse fácilmente en la mochila durante la subida.
La impermeabilidad de una chaqueta hardshell se expresa en Schmerber. Para el esquí de montaña, se recomienda un modelo que ofrezca un mínimo de 10.000 mm. Para una mejor protección, te aconsejamos sin embargo optar por una chaqueta de 20.000 mm o más.

Por lo general, cuanto más impermeable es una chaqueta, más puede perder en transpirabilidad. Sin embargo, algunas membranas como el Ultrashell de Cimalp ofrecen una transpirabilidad superior a una hardshell clásica, manteniendo al mismo tiempo una buena impermeabilidad. Para hacerse una idea, un RET inferior a 6 es excelente, pero un RET entre 6 y 12 sigue siendo suficiente para el esquí de montaña.
Algunos detalles hacen la chaqueta hardshell aún más práctica. Las cremalleras de ventilación bajo los brazos, una capucha con visera rígida compatible con un casco y un corte suficientemente largo para proteger la zona lumbar son, por ejemplo, muy apreciados.
El pantalón de esquí de montaña
Tanto en la subida como en la bajada, las piernas se exigen enormemente en el esquí de montaña. Están en constante movimiento y el pantalón debe por tanto mantenerse ligero y transpirable.
A diferencia del esquí alpino, los pantalones de esquí de montaña están orientados a la gestión del esfuerzo. Por eso conviene priorizar un softshell. Garantiza una buena libertad de movimiento, una excelente transpirabilidad, una repelencia al agua suficiente frente a las pequeñas nevadas, así como una protección contra el viento. Las aperturas laterales son prácticas para ventilar las piernas en la subida, mientras que los refuerzos en la parte inferior de las piernas evitan que los cantos de los esquís dañen el tejido.
Si sales en condiciones muy húmedas, haciendo esquí de alpinismo a más de 4.000 metros de altitud o para travesías glaciares, se recomienda más un pantalón hardshell. Ofrece efectivamente una protección total en condiciones difíciles.
Si te quedas en condiciones clásicas, un pantalón softshell combinado con un sobrepantalón impermeable es perfectamente adecuado. Solo tienes que guardar el sobrepantalón en tu mochila y sacarlo si las condiciones empeoran.

Los demás elementos del equipamiento de esquí de montaña
La mochila de esquí de montaña permite transportar tu ropa, tu material de seguridad, comida, agua o incluso tacos y piolets. Debe ser cómoda, ofrecer una buena estabilidad, garantizar un transporte eficaz y un acceso rápido a determinados compartimentos. Para mayor seguridad, algunas mochilas incorporan además un airbag en caso de avalancha.
Para completar tu equipamiento de esquí de montaña, debes prever al menos dos pares de guantes. Los guantes finos son perfectos para la subida, mientras que un par cálido o manoplas son más cómodos en la bajada. Un gorro, un pasamontañas o un buff permiten mantener la cabeza cálida. También se recomiendan calcetines de lana merino específicamente diseñados para el esquí de montaña, así como un par de recambio.
Por último, la lista del material de esquí de montaña puede completarse con varios accesorios. Las polainas evitan que la nieve entre en las zapatillas, las gafas de sol de categoría 4 o una máscara de esquí, la crema solar y un bálsamo labial solar ofrecen una protección UV indispensable. También puedes añadir una linterna frontal, una cantimplora isotérmica, snacks y un botiquín de primeros auxilios. Por último, no olvides llevar un DVA contigo.
Con todos estos elementos, tu equipación de esquí de montaña debería estar completa. Solo tienes que equiparte correctamente, preparar tu mochila, reconocer tu itinerario y disfrutar al máximo de tu próxima salida a la montaña.
Créditos fotográficos: Grégoire Fauquenoi