¿Te apasionan la montaña y los deportes outdoor? ¿Te gusta el senderismo pero también el esquí alpino? El esquí de montaña es sin duda para ti. Antes de lanzarte, debes saber que esta actividad requiere un aprendizaje técnico y un buen dominio del material. Aquí te explicamos cómo empezar bien en el esquí de montaña.
Lo que hay que recordar:
- Las técnicas básicas del esquí de montaña son esenciales para empezar bien.
- Se aconseja dirigirse a itinerarios balizados y rodearse de un guía.
- Antes de salir, es fundamental consultar el parte meteorológico y el BRA.
- El dominio del material de seguridad es indispensable en montaña.
Diferencias con el esquí alpino
El esquí alpino y el esquí de montaña comparten algunas similitudes, pero también numerosas diferencias. En esquí alpino, las fijaciones son rígidas y el talón está bloqueado. En esquí de montaña, es posible utilizar fijaciones desmontables o con inserto. Estas tienen dos posiciones: una para el ascenso con el talón libre para caminar y una para el descenso con un sistema de bloqueo para fijar el talón.
A diferencia del esquí alpino, las pieles de foca son necesarias en el esquí de montaña. Se cortan a la forma exacta del esquí y se pegan desde la parte superior de la espátula hasta un gancho bajo el talón. Gracias a sus fibras orientadas, permiten obtener adherencia en el ascenso evitando que los esquís resbalen hacia atrás.

La gestión de los ascensos es un punto clave en el esquí de montaña. A falta de telesillas o remontes mecánicos, el ascenso representa un esfuerzo físico y una gran parte de la salida. Para subir en las mejores condiciones, es importante gestionar bien la respiración y el ritmo, saber moverse en pendientes pronunciadas y elegir una trayectoria segura y eficaz.
Por último, el material también es diferente. La ropa de esquí de montaña prioriza la ligereza, la transpirabilidad y la libertad de movimiento. El equipamiento está diseñado para ser lo más ligero posible y debe complementarse con material de seguridad.
Consejos para empezar en el esquí de montaña
Además de una buena preparación física en esquí de montaña, ciertas técnicas son esenciales para empezar bien. Primero, debes saber esquiar sobre todo tipo de nieve. Luego, debes practicar colocar y retirar las pieles de foca. También debes aprender a adoptar un paso deslizante regular para no gastar energía innecesariamente. En caso de pendiente sostenida, finalmente debes saber utilizar los alzadores de talón para reducir la tensión en tus gemelos, pero sobre todo dominar las conversiones para cambiar de dirección.
El mejor lugar para empezar es en una estación de esquí que ofrezca itinerarios balizados dedicados al esquí de montaña. Estos espacios están mantenidos por los servicios de pistas y los riesgos de avalanchas están así limitados. Una vez adquiridas ciertas técnicas y tras haber recibido formación en seguridad en montaña, podrás elegir itinerarios con pendientes suaves fuera de pista. Para ello, puedes consultar las topoguías, las plataformas comunitarias o los blogs locales de los clubes alpinos de la región.
La mejor manera de empezar en el esquí de montaña es rodearse de las personas adecuadas. Un guía de alta montaña, un monitor especializado, un club de montaña o un amigo con experiencia pueden acompañarte. Sabrán elegir la huella correcta, gestionar los riesgos, comprender el terreno y adoptar los gestos adecuados.

Errores a evitar en el esquí de montaña
Evitar ciertos errores permite empezar bien en el esquí de montaña. El primero es elegir un itinerario demasiado difícil. Si no sabes gestionar un desnivel importante, pasos técnicos, expuestos o un terreno cambiante, corres el riesgo de ponerte en peligro.
Salir sin haber consultado el parte meteorológico local y en particular el Boletín de Estimación del Riesgo de Alud (BRA) es una imprudencia. Un frío intenso, un día blanco o demasiado viento puede comprometer completamente una salida.
Un error clásico es querer subir demasiado rápido y gestionar mal el esfuerzo. Además del cansancio prematuro, corres el riesgo de sudar en exceso con tu ropa de esquí de montaña y de sufrir un enfriamiento en el descenso. Al descuidar las pausas, también corres el riesgo de deshidratarte, quedarte sin energía y ver cómo decae tu atención.
Por último, no saber manejar el material de seguridad es igualmente peligroso. No basta con llevarlo encima, sino también saber utilizarlo. De lo contrario, corres el riesgo de regular mal tu DVA, realizar búsquedas aproximadas o aplicar una técnica incorrecta de palada.
Para empezar bien en el esquí de montaña, es importante seguir algunas reglas. Así disfrutarás de una experiencia en plena naturaleza y vivirás una sensación de libertad única. ¡Buena salida!
Créditos fotográficos: Grégoire Fauquenoi