Quienes suelen salir de senderismo durante varios días lo tienen claro: la manta térmica es una herramienta imprescindible para hacer frente al frío y prevenir cualquier imprevisto. Aquí tienes todo lo que necesitas saber sobre la manta térmica.
Manta térmica: descripción
La manta térmica es una manta isotérmica. Esto significa que mantiene una temperatura determinada, incluso en condiciones extremas. Están fabricadas en poliéster. Según las marcas y modelos, la calidad puede variar. Además, algunas mantas térmicas son reutilizables, mientras que otras son desechables. Se pueden encontrar en varios tamaños, grosores y colores.
La manta térmica tiene una cara dorada o plateada mate y otra cara plateada brillante. La razón es sencilla: la cara plateada refleja parte de la radiación infrarroja del sol, mientras que la dorada o plateada mate absorbe otra parte para transformarla en calor. No obstante, la función principal de este tipo de manta es mantener la temperatura corporal del senderista: el calor aportado por los rayos solares es limitado.
Una manta térmica en senderismo, para afrontar todo tipo de condiciones
En primer lugar, la manta térmica sirve de protección. Entre otras cosas, protege contra el frío: al envolverse en ella, la cara dorada o plateada mate absorbe el calor del sol, mientras que la cara brillante retiene la temperatura corporal. Es imprescindible llevar una en tus salidas de senderismo, haga mucho frío o no. De hecho, la manta térmica es de vital ayuda si un senderista sufre un accidente y empieza a entrar en hipotermia.
Al ser impermeables, las mantas térmicas también protegen de la humedad. Esto es clave si tienes que dormir al raso, sobre suelo mojado o con nieve. En condiciones de frío intenso, puedes envolverte en ella antes de meterte en el saco de dormir. Si llueve, también puedes usarla como suelo aislante dentro de la tienda para evitar que se mojen tu equipo y tu ropa.

Una manta térmica, en caso de accidente o imprevisto
La manta térmica también tiene muchas otras utilidades, especialmente en situaciones de emergencia. Por ejemplo, puedes utilizarla como señal de socorro si no tienes bengalas ni silbato de senderismo. Como sus caras son muy reflectantes, basta con orientarla hacia el sol para que los equipos de rescate u otros senderistas te localicen rápidamente.
Además, la manta térmica puede servir como refugio improvisado si te ves obligado a pasar la noche en ruta sin haberlo planeado. Al ser impermeable y cortavientos, se puede montar fácilmente sobre una estructura de ramas para hacer las veces de tienda.
También puedes utilizar la manta térmica para recoger agua de lluvia en caso de que te quedes sin agua potable.
Por último, y no menos importante, la manta térmica es lo suficientemente resistente como para usarse como camilla improvisada si un senderista resulta herido. Esto es fundamental, ya que a veces las lesiones impiden que la víctima camine o realice el menor movimiento.

Precauciones de uso
Antes de usar una manta térmica, lee siempre las instrucciones. El modo de uso puede variar según la marca y el modelo. Además, hay que tener especial cuidado con las mantas desechables, ya que a veces son muy frágiles. Asimismo, se desaconseja doblar una manta desechable para reutilizarla más adelante, ya que su fiabilidad no está garantizada.
Un buen consejo es evitar los modelos desechables e invertir en una manta térmica de buena calidad.
Es fundamental tener en cuenta que las mantas térmicas son conductoras de la electricidad. Por tanto, es muy peligroso utilizarlas cerca de un desfibrilador o durante una tormenta eléctrica.
Por último, la manta térmica siempre debe formar parte de tu equipo de senderismo, al igual que el silbato de senderismo o el botiquín de primeros auxilios. Aunque solo salgas media jornada o un par de horas, llévala siempre contigo: nunca sabes a qué imprevistos tendrás que enfrentarte. Una ruta prevista para unas horas puede alargarse por un accidente o un error de orientación, obligándote a pasar la noche en plena naturaleza.