Seguramente ya has elegido tu destino para tu próxima ruta de senderismo itinerante: ya casi llega el momento de preparar la mochila. A menudo es una fuente de preocupaciones e incluso de frustración. Aquí tienes algunos consejos para optimizar la carga de tu mochila y partir con la espalda casi ligera.
Supondremos que ya has elegido la mochila adecuada en función de tu itinerario y que ya conoces el método para reducir el peso a llevar en senderismo.
Cómo llenar tu mochila de senderismo
Llenar bien la mochila es importante para no tener una mochila desequilibrada, que se mueva, te canse y te lastime.
Uno de los grandes principios es colocar primero las cosas más pesadas cerca de tu espalda. Para colocar estos elementos, tumba la mochila en el suelo y procede evitando también los desequilibrios laterales.
Otra regla importante es que los elementos que deben manipularse y sacarse con frecuencia deben ser accesibles y permanecer cerca de las aperturas.
A continuación, sigue estos principios:
- En el fondo de la mochila: los elementos más ligeros. En las mochilas de trekking con acceso directo al fondo, también se colocarán prendas útiles para el día o cosas que se necesitan con frecuencia.
- Cerca de la espalda y sobre el fondo de la mochila: las cosas más pesadas.
- En la parte alta de la mochila y en los bolsillos laterales: artículos útiles para el día, asegurándote de que cada bolsillo lateral tenga un peso equivalente.
- Bajo el bolsillo superior: cosas ligeras que requieren acceso rápido, como llaves o documentos importantes
- En el bolsillo superior: todos los objetos frágiles que no pueden quedar sometidos a otro peso.
En el exterior de la mochila se colocarán preferiblemente elementos voluminosos y ligeros: un colchoneta o una esterilla pueden fijarse perfectamente a los elementos previstos para ello en tu mochila. No obstante, habrá que asegurarse de que no se muevan y atarlos bien.

Otros consejos para preparar la mochila
Se recomienda compartimentar bien tus cosas: puedes usar una bolsa de tela para guardar la ropa o bolsas impermeables para almacenar alimentos. Las bolsas al vacío serán muy útiles para ganar volumen y espacio en tu mochila.
Una funda impermeable también puede proteger tu mochila de posibles inclemencias del tiempo: así evitarás tener una mochila chorreando agua al llegar por la tarde.
Si caminas en grupo, también puedes repartir la carga y sobre todo verificar que no lleváis cosas duplicadas: de este modo es posible ahorrar algo de peso.
Cómo ajustar bien la mochila
El principio que guía el ajuste de una mochila es el de la distribución de la carga. Para que los tirantes de tu mochila se adapten a tus hombros sin presión excesiva por efecto palanca, la carga debe ser soportada por la parte baja de la espalda y la pelvis.
Para obtener un ajuste adecuado de tu mochila, sigue estos pasos:
Llena tu mochila con una carga normal antes de hacer los ajustes.
Ajusta la distancia entre los tirantes y el cinturón lumbar de la mochila. Por lo general dispones de dos tipos de ajuste para ello: una correa de velcro que se regula sobre una especie de pechera graduada o un sistema de tubos y raíles deslizantes. Este último sistema permite un ajuste fino y una mejor amortiguación de la carga de la mochila.
A continuación, afloja absolutamente todas las correas y cintas de tu mochila de trekking y cárgala en la espalda con tu ropa de marcha y tu calzado. Luego, ajusta en ese momento el cinturón abdominal alrededor de la pelvis. Debe estar ajustado pero no demasiado apretado (debes poder inflar el abdomen unos centímetros sin molestia).
Por último, ajusta la longitud de los tirantes para que descansen sobre los hombros y la mochila quede bien colocada en la espalda. Debes poder deslizar un dedo bajo el tirante sin forzar. Ajusta después las pequeñas correas de llamada de carga.
Asegúrate finalmente de no tener ningún punto de contacto doloroso o que provoque molestias.