La ropa de esquí de montaña debe ser lo suficientemente polivalente como para gestionar el sobrecalentamiento durante el esfuerzo, pero también proteger del viento o de la nieve en la cima. En cuanto a la chaqueta, a veces resulta difícil aclararse entre los distintos modelos. Pero entonces, ¿qué chaqueta de esquí de montaña elegir?
Lo que debes recordar:
- El sistema de tres capas permite adaptarse fácilmente a las variaciones de temperatura.
- La chaqueta de esquí de montaña debe ser transpirable y protectora.
- La elección entre hardshell y softshell depende de la práctica y de las condiciones meteorológicas.
- Una buena chaqueta es ligera, tiene un buen corte y está bien diseñada.
El sistema de tres capas aplicado al esquí de montaña
En esquí de montaña, puede resultar tentador equiparse con una chaqueta de esquí alpino. Sin embargo, es una mala idea. De hecho, las chaquetas de esquí alpino están diseñadas para proteger del frío, especialmente en fases estáticas. Son poco transpirables, pesadas y rígidas. Corren el riesgo de limitar tus movimientos, fatigarte innecesariamente y volverse incómodas. Estas necesidades varían según la práctica, lo que explica la diferencia entre esquí de montaña y esquí de fondo nórdico.
Para elegir la equipación adecuada de esquí de montaña, el sistema de tres capas es ideal. Ayuda a regular fácilmente el calor corporal durante el esfuerzo. La chaqueta, utilizada como capa protectora, sirve de barrera contra los elementos exteriores sin impedir por ello la regulación térmica. De este modo, protege del viento, de la nieve o de las inclemencias del tiempo, permitiendo al mismo tiempo evacuar el sudor.
El esquí de montaña incluye fases de subida, de bajada, pero también pasos técnicos. Durante la subida, el esfuerzo es largo e intenso. La transpirabilidad es imprescindible, a riesgo de sufrir el efecto «olla a presión». El descenso es corto, rápido y mucho menos exigente a nivel físico. Al ser mayor la exposición a los elementos, la chaqueta de esquí de montaña debe ser entonces protectora para conservar el calor.

Consejos para saber qué chaqueta de esquí de montaña elegir
La transpirabilidad
Varios factores permiten saber por qué chaqueta de esquí de montaña decantarse. La transpirabilidad es el criterio principal, ya que permite evacuar el sudor durante el esfuerzo. Se utilizan principalmente dos indicadores para medir la transpirabilidad de las chaquetas: el RET y el MVTR.
Cuanto más bajo sea el valor RET, más transpirable será el tejido y cuanto mayor sea el valor en g/m²/24 h de MVTR, más eficazmente se evacuará el vapor de agua. Para una transpirabilidad excelente, te aconsejamos elegir una chaqueta de esquí de montaña con un RET inferior a 6 o un MVTR de 20 000 g/m²/24 h.
La impermeabilidad
Al igual que la transpirabilidad, la impermeabilidad es crucial en las chaquetas de esquí de montaña. Indica la capacidad del tejido para resistir la penetración del agua y se mide en Schmerber.
Cuanto mayor sea el número de Schmerber, más impermeable será el tejido. Por lo general, el valor se sitúa entre 10 000 mm (protección satisfactoria) y 30 000 mm (protección extrema). En esquí de montaña, debes elegir el índice de impermeabilidad en función de tu práctica. Si te mueves con clima frío y seco y en salidas cortas, una protección máxima no es, por ejemplo, indispensable.
El tipo de confección
El tipo de chaqueta depende de las condiciones encontradas y de la intensidad de la actividad. Las chaquetas hardshell suelen incorporar una membrana de tres capas. Son resistentes, protectoras e impermeables en cualquier condición. Usadas sobre todo en el descenso, también son ideales en caso de meteorología inestable, nieve húmeda o salidas comprometidas.
Las chaquetas softshell son cortavientos, repelentes al agua, más flexibles y más transpirables que las chaquetas hardshell. Son perfectas para subidas intensas, clima frío y seco y salidas de un día. Sin embargo, no son suficientes cuando el tiempo empeora.
Por último, las chaquetas híbridas, como las que ofrece Cimalp, son una excelente alternativa para los esquiadores que buscan un uso polivalente. Protegen a la perfección en las zonas expuestas al tiempo que garantizan una óptima libertad de movimiento y una mayor transpirabilidad en las demás partes.

Los detalles que marcan la diferencia
Algunos detalles adicionales te permitirán saber qué chaqueta de esquí de montaña elegir. Las ventilaciones bajo los brazos son muy útiles en las subidas. Permiten evacuar rápidamente el exceso de calor sin quitarte la chaqueta.
La capucha debe ser compatible con el casco. Llevada por encima del casco, ofrece una protección eficaz contra el viento y la nieve en el descenso, sin limitar los movimientos ni la visibilidad.
Por último, la ligereza y la compresibilidad tampoco deben descuidarse. Una chaqueta ligera permite sentir menos la fatiga y ofrecer más comodidad. La chaqueta hardshell, utilizada a menudo en el descenso o con mal tiempo, debe poder guardarse fácilmente en la mochila.

¿Cuáles son los errores que se deben evitar?
El error más frecuente es elegir una chaqueta de esquí demasiado aislante, a menudo con forro de guata o plumón. Aunque resulte tentador aislarse bien contra el frío, en realidad corres el riesgo de impedir toda regulación térmica y, por tanto, aumentar el riesgo de enfriamiento.
Otro error es descuidar el corte. Una chaqueta demasiado ancha o demasiado ajustada puede limitar los movimientos en la subida, crear entradas de aire frío en el descenso y volverse incómoda. Una buena chaqueta de esquí de montaña debe contar con un corte ergonómico, pensado para el movimiento y el uso de la mochila.
Por último, la ubicación de los bolsillos tiene toda su importancia. No es raro encontrar chaquetas con bolsillos, generalmente bajos, que se vuelven rápidamente inaccesibles. Para guardar fácilmente tu gorro, tus guantes o tus pieles de foca, opta por bolsillos colocados en la parte alta o accesibles incluso con el arnés o la mochila puestos.
Gracias a todos estos consejos, sabrás con claridad qué chaqueta de esquí de montaña elegir. Un modelo adecuado ofrece un buen equilibrio entre protección, transpirabilidad y comodidad, estando pensado para las exigencias del terreno.
Créditos de las fotos: Simon Gerard