Los senderistas que empiezan a tener experiencia quieren a menudo enfrentarse a cimas más ambiciosas. Sin embargo, los efectos de la altitud en el cuerpo no deben subestimarse. Para preparar lo mejor posible una salida en alta montaña, hay que tomar algunas precauciones. Cimalp te desvela sus mejores consejos para practicar el senderismo en altitud.
Los efectos de la altitud en el cuerpo
Enrarecimiento del aire
Un senderismo en altitud tiene consecuencias no despreciables en el cuerpo. De hecho, cuanto más se sube, más baja la presión atmosférica. La oxigenación de la sangre se reduce y el organismo entra en estado de hipoxia. Puedes entonces observar dificultades respiratorias y una bajada del rendimiento físico.
Por encima de los 2 500 metros, también puedes sentir los primeros síntomas del Mal Agudo de Montaña (MAM). Cuando el cuerpo no se adapta rápidamente a la altitud, pueden aparecer dolores de cabeza, náuseas, insomnio o pérdida de apetito.
Temperaturas más bajas
En altitud, la temperatura baja una media de 6 °C cada 1000 metros de desnivel. Por eso puede hacer frío, incluso en pleno verano. El frío se hace sentir aún más por la noche, donde las diferencias de temperatura con el día son a menudo muy marcadas. La sensación de frío también se ve acentuada por el viento, a veces muy fuerte en los pasos expuestos. El efecto Windchill puede entonces aumentar la pérdida de calor corporal.

Radiación solar y UV
En montaña, la radiación solar es mucho más intensa. La intensidad de los UV aumenta aproximadamente un 10 % cada 1000 metros. La reverberación de la nieve o de las rocas claras acentúa además la exposición. Por eso, te arriesgas a quemaduras solares, insolaciones o incluso oftalmía de las nieves.
Deshidratación acelerada
El senderismo en altitud provoca una bajada de la humedad del aire. Este fenómeno está relacionado con la higrometría. Cuanto más alto subes, más disminuye el nivel de humedad del aire. Este aire seco provoca después una evaporación del agua a través de la respiración y la transpiración. Incluso sin sudar visiblemente, pierdes mucho líquido y te arriesgas a una deshidratación acelerada.
Otros efectos de la altitud
Además de todos estos factores, el senderismo en altitud puede tener otros efectos en el cuerpo. Puedes así observar una disminución del apetito, una alteración del sueño o incluso un cansancio mayor, ligado al enlentecimiento de la regeneración muscular.
La fase de aclimatación en altitud
Comprender la aclimatación
La aclimatación durante un senderismo en altitud es indispensable. El cuerpo debe efectivamente adaptarse a la falta de oxígeno. Para compensar, debe aumentar la frecuencia respiratoria y cardíaca y luego producir más glóbulos rojos. Sin embargo, este proceso lleva tiempo.

Subir progresivamente
Para dar al cuerpo tiempo de adaptarse a la altitud, es importante subir progresivamente. Por encima de los 2 500 metros, se recomienda adoptar la regla "Climb high, sleep low". Es decir, subir durante el día, pero no dormir más de 300 a 500 metros más alto que la noche anterior.
El exceso de esfuerzo tampoco se recomienda. La aclimatación es más rápida cuando conservas tus fuerzas. Evita por tanto los esfuerzos intensos al inicio del senderismo y descansa en cuanto sea posible. Por cada 1000 metros de ganancia de altitud, te recomendamos además tomarte un día de descanso.
Hidratarse y alimentarse bien
Para mantener una buena forma física, la hidratación y la alimentación son primordiales en altitud. Cada día, consume al menos dos litros de agua para compensar la pérdida de agua ligada a la baja higrometría. No esperes a tener sed. Mejor bebe regularmente y en pequeñas cantidades. Así permanecerás hidratado durante todo el día.
En cuanto a la alimentación, intenta comer suficiente, especialmente hidratos de carbono y proteínas. Así tendrás suficiente energía y contribuirás a la producción de glóbulos rojos.
Vigilar los síntomas
El MAM es frecuente en altitud, pero especialmente temido por los senderistas. Si los primeros síntomas suelen atenuarse rápidamente, a veces se agravan. Ciertos síntomas como dificultades respiratorias incluso en reposo, un cansancio extremo, vómitos, dolores de cabeza intensos o incluso alucinaciones deben alertarte.
En caso de un MAM prolongado, debes descender lo más rápido posible. De hecho, el principal riesgo es la aparición de un edema pulmonar o cerebral, que representa una urgencia vital.
Conocer la duración de la aclimatación
Desde las primeras horas en altitud, el cuerpo comienza a adaptarse. Una buena aclimatación requiere no obstante varios días a varias semanas, según cada persona, la duración y la altitud prevista.
Si subes a menos de 3 000 metros, deberías aclimatarte en tan solo unos días. Entre 4 000 y 5 000 metros, generalmente se necesitan dos semanas. Finalmente, un senderismo a más de 5 000 metros requiere varias semanas de aclimatación.

El equipamiento para el senderismo en altitud
La ropa técnica
Para vestirte bien en altitud, el sistema de tres capas es ideal. Como primera capa, elige ropa interior térmica de lana merino o material sintético. Te mantiene cálido y evacúa el sudor.
Como segunda capa, elige chaquetas de forro polar o chaquetas de plumas de senderismo. Son ideales para conservar el calor cuando hace frío. Por último, elige chaquetas hardshell como tercera capa. Ofrecen una protección eficaz frente a la lluvia, el viento y la nieve. En cuanto al pantalón, opta por un modelo con tratamiento repelente al agua.
Calzado con buen agarre
Elige con cuidado tus botas de trekking. En altitud, los senderos suelen ser más escarpados, por lo que es fundamental sujetar bien el tobillo. Para ello, opta por un modelo de caña alta. Elige también una suela con buen agarre y rígida para mejorar la tracción.
Según la estación, ten en cuenta también la impermeabilidad, la transpirabilidad y el aislamiento. Si hay nieve en altitud, también se recomienda llevar botas compatibles con crampones.
Los accesorios
Varios accesorios son imprescindibles para protegerte bien. Frente a los rayos UV, lleva gafas de sol de categoría 3 o 4, crema solar de alta protección (factor 50+) y una gorra o un sombrero. Para combatir el frío, lleva guantes, un gorro o una cinta para la cabeza, un tubular o una braga de cuello y calcetines técnicos.
Los bastones de senderismo se recomiendan para mejorar la estabilidad. Además, reducen la carga sobre las articulaciones tanto en las subidas como en las bajadas. Por último, la mochila debe ser adecuada para el senderismo y contar con un sistema de carga cómodo.
El material de seguridad
El botiquín de senderismo es imprescindible en altitud. Puedes completarlo con un silbato de emergencia, una manta térmica y una linterna frontal con pilas de repuesto.
En cuanto al material de orientación, lleva un mapa con brújula, un GPS, pero también un altímetro. Así podrás seguir el desnivel y gestionar lo mejor posible la aclimatación. Un teléfono móvil con batería externa o una radio VHF son esenciales para contactar con los servicios de rescate.
Los complementos prácticos
Otros accesorios prácticos pueden completar finalmente el equipamiento. Puedes llevar unos prismáticos, una guía de identificación y una cámara de fotos. Te permitirán observar la fauna y la flora y guardar recuerdos preciosos.
Ya sabes todo lo que hay que saber sobre el senderismo en altitud. Para una salida exitosa, prepara bien tu itinerario y consulta la previsión meteorológica en montaña. Así tendrás la garantía de partir en buenas condiciones.